Nuestro sistema educativo no está preparado para aprender de los errores. Muy al contrario, se castiga a quien los comete y esta idea se refuerza premiando a los que aciertan. Esta máxima supongo que funciona para adiestrar a perros, pero no funciona cuando queremos que se produzca aprendizaje en los seres humanos. Los seres humanos […]

a través de Aprendiendo de los errores y de los aciertos: llevándolo al aula — Innovación Educativa