¿Cuál es la opinión del intelectual más importante de nuestra era sobre el presidente electo Donald Trump? Carlos F. Diez Sánchez

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Fuente:  Rebelión

“La llama de la vela parpadea. Tiembla su pequeña fuente de luz.
Aumenta la oscuridad. Los demonios empiezan a agitarse”
Carl Sagan, El mundo y sus demonios


Recientemente, Noam Chomsky cumplió 88 años y seguimos teniendo el privilegio de escuchar sus análisis sobre política local e internacional. Inmediatamente después de conocer los resultados de la jornada electoral en EU, era inevitable que distintos medios lo buscaran para conocer su opinión, pues Noam es, por supuesto, uno de los referentes académicos al cual escuchar sobre estos temas, si realmente se quiere estar informado.

La primera entrevista se la concedió a Chronis J. Polychroniou, quien lo entrevista regularmente desde hace varios años para Truthout. En ella, define al Partido Republicano, a quien el electorado ha dado el control no solo de la presidencia, sino también de la Cámara de Representantes, el Senado y la Suprema Corte, como la organización política más peligrosa en la historia, dedicada a destruir, tan rápido como sea posible, la vida humana tal y como la conocemos, en tanto que se niegan a reconocer el cambio climático como consecuencia de la actividad humana.

El presidente electo Donald Trump también ha expresado su postura desde hace varios años por ejemplo a través de su cuenta de Twitter, con mensajes tan lamentables como el siguiente: “El clima está helado allá afuera, ¿dónde demonios está el calentamiento global?” Recordemos que el control republicano del congreso estadounidense ha impedido que se acepte cualquier compromiso vinculante que provenga de la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático, el llamado Acuerdo de París de 2015.

Al respecto, Chomsky dijo en entrevista para The Brooklyn Rail: “El presidente electo ha dicho muchas cosas, pero en general sostiene que el calentamiento global es un engaño, que debemos incrementar el uso de combustibles fósiles, el carbón incluido, desmantelar el marco legal, eliminar la Agencia de Protección Ambiental (EPA), y dejar de ayudar a los países más pobres que buscan implementar un modelo de energía sustentable, uno de los temas centrales de la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP21 y COP22) [que este año se desarrolló, también en el mes de noviembre, en Marruecos, con escasa cobertura de los medios], de la cual Trump ha dicho que Estados Unidos se retirará. China defiende ahora la esperanza de que el mundo escape de un desastre inminente, mientras que el 8 de noviembre, Estados Unidos anunció que socavará todos estos esfuerzos. […] Trump ya está tomando medidas para desmantelar la Agencia de Protección Ambiental (EPA) al poner en el equipo de transición a su cargo al infame y orgulloso Myron Ebell, quien se niega a reconocer el cambio climático”. ¿Alguien habló de los ‘deplorables’? ¿Qué les parecen estos? En efecto, como lo comenta Chomsky, el aparente descarrilamiento del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), muy posiblemente fortalecerá al Partenariado Económico Comprehensivo Regional (RCEP), liderado por China y las cada vez más fuertes instituciones regionales, en especial, la Organización de Cooperación de Shanghai (SCO).

Chomsky también hace referencia a las propuestas de Harold Hamm, fundador de la compañía Continental Resources, una de las personas más ricas del mundo según la revista Forbes y pionero en la exploración del petróleo de esquisto (shale oil) en el noroeste de EU. Hamm ha sido asesor en temas de energía tanto de Trump, como de Mitt Romney durante su candidatura presidencial en 2012, y está a favor de que haya una mayor producción de hidrocarburos, recortes de impuestos y menos regulaciones para dicha industria, así como de levantar el veto temporal que Obama impuso al Oleoducto Dakota Access (DAPL)… justamente en esta región estadounidense, en donde se mantiene el conflicto sobre el territorio sagrado de la Reserva Indígena Standing Rock de la nación sioux y la contaminación del río Missouri. “El mercado reaccionó rápidamente. Las acciones de las empresas de energía se dispararon, incluyendo la minera de carbón más grande del mundo, Peabody Energy, la cual se había declarado en quiebra, pero después de la victoria de Trump, sus acciones registraron ganancias de hasta 50 por ciento”, dice Chomsky. La misma tendencia se confirma con el nombramiento del director de ExxonMobil, Rex Tillerson, como secretario de Estado, siempre y cuando tenga la aprobación del Senado.

Desde hace ya bastante tiempo, Chomsky ha dejado muy en claro que el cambio climático y la amenaza de guerra nuclear son los dos peligros más importantes que enfrenta la humanidad en este siglo y deberán tratarse a partir de ahora con mucha mayor urgencia: “Es difícil encontrar las palabras que expresen el hecho de que los humanos se enfrentan a la pregunta más importante en su historia, si la vida humana sobrevivirá tal como la conocemos… y que su respuesta en estos momentos sea acelerar en camino hacia el desastre”. Para un análisis más a fondo en este sentido, puede verse la excelente conferencia que dio Chomsky sobre ‘Poder e ideología’ en Chicago en septiembre de este año: “Quizás aun más sorprendente es el hecho de que este increíble espectáculo no ha provocado prácticamente ningún comentario en los medios de comunicación”, le dijo Chomsky a Paul Mattick, una clara muestra de la propaganda y desinformación en que se mantiene a la sociedad en su conjunto.

La posible distensión de relaciones entre Trump y el presidente ruso, Vladimir Putin, haría pensar que la amenaza de guerra nuclear podría alejarse… ¿pero para qué? El jueves, 22 de diciembre, Trump publica un ominoso tweet, que enmarca uno de los momentos más oscuros de la humanidad: “Estados Unidos debe fortalecer y expandir en gran medida su capacidad nuclear hasta el momento en que el mundo entre en razón con respecto a las armas nucleares”. Trump envía este mensaje a solo unas horas de que Putin hiciera un comentario similar respecto del arsenal ruso, mientras presumía sus victorias en el campo de guerra sirio. Más del 90% de las bombas del mundo en las mejores manos. ¿Recuerdan lo dicho por Joe Scarborough de MSNBC durante la campaña electoral, en una entrevista con Michael Hayden a inicios de agosto? “Hace varios meses, un experto en política internacional se reunió con Donald Trump… y tres veces [Trump] le preguntó sobre el uso de armas nucleares. Tres veces le preguntó: ¿si las tenemos, por qué no las usamos?” Feliz Navidad a todos, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad. Por su parte, Chomsky ha mencionado que las tensiones entre India y Pakistán siguen siendo la parte más débil de una soga a punto de romperse (sin contar las acciones militares de la OTAN en las fronteras de Rusia), en donde se conjugan no solo dos estados con un fuerte armamento nuclear, sino también los conflictos por la escasez de agua.

Aunque la característica más notable de Trump es el ser imprevisible, el panorama a nivel nacional e internacional no es prometedor. Chomsky llama la atención sobre el ascenso de diversos partidos de extrema derecha en Europa, con Nigel Farage, en Gran Bretaña, o Marine Le Pen en Francia, quienes se apresuraron a felicitar a Donald Trump en las primeras horas por su victoria. La profundidad y agudeza del análisis de Chomsky puede notarse claramente cuando explica la fuente de votos del Partido Republicano, lo que en realidad explica la tendencia de los procesos electorales en muchos otros países: “Los republicanos se han consagrado a beneficiar tanto a la clase alta, y al sector empresarial, que ya no pueden obtener más votos siguiendo el mismo programa político, y por eso han optado por movilizar a sectores de la población que siempre estuvieron ahí, pero no como fuerzas políticas organizadas: los evangelistas, nacionalistas y racistas, las víctimas de la globalización diseñada para hacer competir entre sí a los trabajadores de todo el mundo, debilitando los marcos legales que brindaban a los trabajadores algún tipo de protección”.

Las características específicas de esta ideología xenofóbica se establecieron durante el período del presidente Ronald Reagan, y no solo sirven como chivo expiatorio, sino que además dirigen el enojo de la población contra la burocracia gubernamental: “Uno de los grandes logros del sistema doctrinario ha sido desviar la ira que debería dirigirse hacia al sector corporativo y por el contrario se dirige en contra del gobierno, que solo implementa los programas diseñados por el sector empresarial”, dice Chomsky. De esta manera la gente en el poder permite que los partidos se muevan a la extrema derecha, pero detienen a los movimientos progresistas, como el de Bernie Sanders. En efecto, la falta de asociaciones que eduquen y organicen es un problema que se observa en nuestras sociedades completamente fragmentadas.

Finalmente, sobre la política interna del próximo gobierno estadounidense, Chomsky rescata la posible creación de un programa de infraestructura nacional, para generar mayores empleos, lo cual, como efecto secundario, podría generar un despertar del movimiento obrero en ese país, aunque la tendencia que debe esperarse son mayores ganancias para las farmacéuticas, el sector financiero, militar y energético. De esta circunstancia, Noam llama a la organización y a la (difícil pero no imposible) creación de un partido independiente, de izquierda, que trabaje continuamente con las comunidades. “No es cualquier desafío, hay mucho en juego: literalmente, la supervivencia de la humanidad, organizada de forma decente”.

Cajita de Pandora

“From Pacifica… this is Democracy Now!” En medio de la vorágine de este final de año, el programa Democracy Now! de Amy Woodman cumplió veinte años al aire este lunes, 5 de diciembre y lo celebraron con un evento en la Iglesia Riverside, en Manhattan, NY. Sí, entre otras personalidades, Chomsky estuvo ahí, leyó un discurso y apareció por primera vez en un escenario con Harry Belafonte. El periodismo serio y comprometido le debe mucho al equipo que encabeza Amy. La vigencia e importancia de su incansable trabajo pudo corroborarse hace apenas pocas semanas cuando las autoridades de North Dakota emitieron una orden de arresto con dos diferentes cargos en su contra, por cubrir las protestas que se llevan a cabo en ese estado en contra del oleoducto DAPL antes mencionado. Con el tiempo, podremos ver que sus nombres tienen ya reservado un lugar especial en la historia del periodismo, y se mostrará su labor como un verdadero referente a seguir.

Sobre absoluciones de la historia… ¿se quedó con ganas de conocer la opinión de Chomsky sobre Fidel Castro después de su muerte? Lea la entrevista que le concedió a un estudiante de la Universidad de Pennsylvania, Vaios Triantafyllou, con el título “El socialismo en la era de la reacción”, que se reproduce este mes de diciembre en la revista Jacobin. Altamente recomendable.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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