Se dice que Dios es brasilero, no el Dios de la ternura de los humildes sino el Moloc de los amonitas que devora a sus hijos. Somos uno de los países más desiguales, injustos y violentos del mundo. Teológicamente vivimos en una situación de pecado social y estructural en contradicción con el proyecto de Dios. […]

a través de El Dios brasilero es Moloc que devora a sus hijos — Leonardo Boff

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