Fallece León Olivé

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Fuente: Iberoamérica Divulga – OEI

11 de febrero de 2017

Con gran pesar acabamos de saber del triste fallecimiento de León Olive. León era uno de los filosófos más importantes de México y fue el motor que lideró la Cátedra CTS+I de México y del Congreso que como cierre de la Cátedra hicimos en el Palacio de la Minería en 2006.
La OEI expresa su dolor y acompaña a México en estos tristes momentos.
Les compartimos una entrevista que le hicimos en IBERDIVULGA con motivo de una estancia suya en Salamanca

León Olivé: ’El desarrollo científico y tecnológico no tiene un camino predeterminado, lo tiene que decidir la sociedad’

León Olivé es miembro del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

JPA/OEI-AECID/DICYT Como parte del equipo de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a León Rogelio Olivé Morett (México D. F., 1950) le corresponde un pedazo del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2009, fallado el pasado mes de junio. Investigador titular “C” del Instituto de Investigaciones Filosóficas de esta institución académica, es un reconocido experto en Filosofía de la Ciencia, en la relación de la Ciencia con la sociedad y la Tecnología y en relaciones interculturales. Asimismo, se ha encargado de coordinar el proyecto Sociedad del Conocimiento y Diversidad Cultural, iniciativa de la Coordinación de Humanidades de la UNAM.

Pregunta. ¿Qué significa para ustedes recibir el Premio Príncipe de Asturias?

Respuesta. Estamos muy satisfechos por el reconocimiento a un trabajo de generaciones que ha repercutido no sólo en México, donde la UNAM es la universidad más importante, sino también en otros países, porque recibe estudiantes de todas las partes del mundo, especialmente de Iberoamérica, y contribuye a su formación en todas las disciplinas. Sin embargo, no sólo desempeña una función fundamental en la formación de científicos, tecnólogos y artistas, sino que realiza un gran trabajo de difusión cultural y es responsable de la mitad de la investigación científica y humanística que se realiza en el país.

P. Por lo tanto, la UNAM tiene un gran peso en la Ciencia iberoamericana. En su opinión, ¿qué retos tiene América Latina en este campo?

R. Hay retos intrínsecos de los sistemas de Ciencia y Tecnología y retos de la sociedad misma, incluyendo a quienes toman las decisiones en el ámbito de las políticas públicas. El gran desafío es que estos responsables se den cuenta de que el desarrollo económico, cultural y social pasa por el desarrollo científico y tecnológico. Es imprescindible reforzar los sistemas de Ciencia, así como la capacidad de apropiarse del conocimiento, dondequiera que se desarrolle para resolver problemas sociales y ambientales, pero también es necesario potenciar la capacidad de desarrollar nuevo conocimiento. En muchas ocasiones se requieren aportaciones novedosas, porque deben ser específicas para ciertos problemas que tenemos en nuestros países y que no son los mismos que en Europa o en Estados Unidos.

P. ¿La mejora de los sistemas científicos y tecnológicos debe empezar en la escuela?

R. Hay mucho trabajo que realizar para dar una mejor imagen pública de la Ciencia, para que el público entienda sus contenidos y procedimientos, para que sepa por qué debemos confiar en ella y de dónde vienen sus limitaciones, porque también corremos el riesgo de pensar que la Ciencia resuelve todos los problemas a los que se puede enfrentar una persona y una sociedad. Sin embargo, no me refiero sólo a Iberoamérica, en todo el mundo hace falta un mayor esfuerzo. Es fundamental que se transmitan los contenidos de una manera accesible, pero tan importante como eso es que el público comprenda por qué debemos confiar en la Ciencia. Esto incluye entender los métodos científicos y saber cuáles son los procedimientos para aceptar las teorías científicas. Sin embargo, conviene subrayar que el conocimiento científico no es infalible y, de hecho, parte del saber científico se basa en hacer correcciones. Hay que saber que la propia Ciencia tiene sus mecanismos para hacerlo y que tiene limitaciones, no podemos esperar que de una vez y para siempre explique todos los fenómenos. Además, hay esferas de la vida social y personal que no puede resolver, para ello están las prácticas sociales o religiosas, para quien así lo decida.

P. Esta última reflexión recuerda a la polémica generada por los creacionistas que rechazan la Teoría de la Evolución, precisamente ahora que se celebra el Año Darwin.

R. La supuesta incompatibilidad que ven algunas personas con sus creencias religiosas es una resistencia que sólo podemos calificar de irracional porque deriva de una actitud fundamentalista y dogmática de la interpretación de Darwin. Si bien es cierto que la teoría explica la evolución de las especies, incluyendo al ser humano, por medio de condiciones naturales, esto no significa que quien tenga convicciones religiosas deba cambiarlas. Es importante realizar una valoración justa y darse cuenta de que no tiene por qué afectar a otras esferas de la vida como la religión. El problema es que en Estados Unidos esta resistencia activa se ha traducido en tratar de impedir que se enseñe a Darwin o en hacerlo de una manera que devalúa su carácter científico, puesto que no se toma en consideración la evidencia que se ha ido acumulando a lo largo de 150 años. Cualquiera que sopese esta evidencia bajo los métodos científicos tiene que aceptar que se trata de una teoría que explica satisfactoriamente lo que se propone.

P. Como filósofo de la Ciencia, ¿qué repercusiones cree que han tenido las ideas de Darwin en este siglo y medio?

R. Las implicaciones han ido más allá de la propia Biología para llegar a las Ciencias Sociales y a las Humanidades. En particular a mí me interesa la Filosofía y una de las grandes cuestiones ha sido la aparición de movimientos como el pragmatismo, que nunca hubieran existido sin Darwin. Ahora muchos problemas filosóficos se abordan de una manera que tiene que ver con la influencia de su pensamiento, por ejemplo, las formas de explicación científica. Darwin introduce una nueva manera de explicar los fenómenos con el objetivo de mostrar que el diseño de los seres vivos se produce por medios puramente naturales. Este tipo de explicación ha resultado muy rico en otras disciplinas científicas y también la Filosofía lo ha tomado.

P. ¿También ha tenido un impacto en la sociedad?

R. Ha tenido repercusiones culturales en un sentido que va mucho más allá del trabajo científico y humanístico: en la comprensión sobre el propio ser humano, acerca de cómo llegamos a existir. Con respecto a esto, es importante subrayar que existe una cultura científica que es parte de la cultura de cualquier sociedad, pero también existe una manera en que la sociedad se apropia de las ideas científicas y este hecho afecta a las prácticas sociales cotidianas. La sociedad se ha ido apropiando de las ideas de Darwin y esto es algo muy significativo, porque enriquece la vida cultural y expande los horizontes de la propia sociedad, algo que se logra por medio de la enseñanza de la Ciencia en la escuela, también por medio de la comunicación de la Ciencia.

P. Algunos expertos dicen que la Filosofía de la Ciencia se ha transformado casi en exclusiva en Filosofía de la Biología. ¿Está de acuerdo?

R. No, porque todas las disciplinas científicas son importantes y todas plantean problemas filosóficos y problemas en cuanto a su relación con la sociedad. Sin embargo, es cierto que en las décadas recientes parte de las Ciencias Biológicas tienen un mayor impacto en la sociedad y en el ambiente, esto lo vemos claro con la Biotecnología, el ejemplo paradigmático. No sólo son problemas de la Ciencia, sino que afectan a la vida y a la salud, tanto positiva como negativamente y plantean debates éticos como la clonación para fines reproductivos, por ejemplo. Dicho esto, no hay que olvidar los problemas que ponen sobre la mesa otras disciplinas, como la Química, que maneja materiales nuevos que pueden tener repercusiones sociales y personales. También dentro de la Física, la Nanociencia y la Nanotecnología plantean problemas en todos los órdenes y nos hacen preguntarnos hasta dónde investigar y qué es lo correcto. De eso hay que hablar sin temor, no estamos señalando algo negativo, sino al contrario, invitamos a la sociedad a hacerse cargo del riesgo.

P. ¿Y a tomar decisiones sobre política científica?

R. A estas alturas está claro que el desarrollo científico y tecnológico no tiene un camino predeterminado, sino que puede ser encauzado por diferentes vías y que debemos decidir mediante acuerdos sociales cuáles son estos caminos. Para ello hay que ver cómo se toman las decisiones: de forma autoritaria por parte de élites políticas o élites científicas y tecnológicas, o por el contrario, puesto que afectan a toda la sociedad, se busca la manera de que haya una participación ciudadana con una información adecuada, con un buen conocimiento de los problemas en cuestión y sentido de responsabilidad. Aquí está la importancia de una sociedad que sea cada vez más culta desde el punto de vista científico y tecnológico, pero esto no quiere decir que sólo conozca los contenidos de la Ciencia ni que use más artefactos tecnológicos sin saber de dónde vienen, sino que sea más consciente de los procesos bajo los cuales se genera, así como sus posibles usos, beneficios y riesgos.

P. ¿Ya está cerrado el debate epistemológico sobre lo que es Ciencia válida y lo que no o es un debate que debe permanecer?

R. Continúa vigente y habrá que seguir discutiendo de ello permanentemente debido al dinamismo de la Ciencia y de la Tecnología. Hay que tener cuidado con los métodos que utiliza la Ciencia, puesto que en muchas de las controversias sociales, como en el caso de los cultivos transgénicos, la discusión no se debe plantear en abstracto, sino que se deben hacer estudios y análisis particulares. Es decir, si se produce una semilla transgénica hay que ver qué tipo de semilla es, para qué se pretende usar, dónde se liberará y cómo puede afectar a su entorno. Con todo ello hay que discutir sobre los métodos que se deben utilizar para la generación de un artefacto y para la evaluación de posibles riesgos. Hay intereses que económicos e ideológicos, así que muchas veces se crean controversias sobre las metodologías, lo que demuestra la importancia de seguir discutiendo sobre la validez de los conocimientos. Si se plantease en general si el conocimiento científico es válido, la respuesta es sí, pero lo importante es debatir acerca de propuestas particulares o de productos científicos y tecnológicos.

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