“En Lima hay tan poca cultura de agua que se riegan los jardines con agua potable”. Escribe: Gabriela Wiener

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Fuente: La República

Sofía Castro, investigadora del Instituto de Ciencias de la Naturaleza, Territorio y Energías Renovables y especialista en recursos hídricos, realiza junto a ese equipo de científicos estudios para la adaptación al cambio climático.


Foto: Sofía Castro. La República

El cambio climático está entre nosotros haciendo de las suyas. Lo acabamos de ver, algunos en las puertas de sus casas, otros en la tele. Desde enero ha llovido sobre mojado. Diez regiones han sido afectadas, entre ellas Lima, Piura, Lambayeque, Ica y Arequipa. Estado de emergencia por desastres declarado y cortes de servicio de agua en Lima. Sequía por un lado y precipitaciones salvajes por otro. Sofía Castro no viene con buenas noticias, me temo. Pero sí con alguna idea esperanzadora. La investigadora del Instituto de Ciencias de la Naturaleza, Territorio y Energías Renovables (INTE-PUCP), especialista en recursos hídricos, realiza junto a ese equipo de científicos estudios en pos de diseñar instrumentos de gestión (local, regional y nacional) para la adaptación al cambio climático…

Destaca el proyecto piloto en la subcuenca del Santa Eulalia –la más importante de la cuenca del Rímac, que aporta más del 50% del agua–, donde se llevan a cabo mapeos de datos ambientales y sociales, en torno al agua y el riesgo. Pero no solo de ciencia vive el hombre. Castro apuesta por unir ciencia y política, por salir de las bibliotecas y contribuir en la elaboración de políticas públicas.

¿El agua puede salvar Lima?

El agua puede ser un motor interesante para enfrentar muchos desafíos. Esto pasa por tener una mirada inter o transectorial de la gestión, donde se articule y convoque a todos los actores (públicos y privados) relacionados con el uso del agua. Este espacio existe: es el Sistema Nacional de Gestión de Recursos Hídricos, pero aún falta fortalecerlo. También es importante apoyar a los gobiernos locales para que tengan planes de gestión de riesgos y de ordenamiento territorial o urbano. Y reconocer y valorar a las comunidades altoandinas que realizan el cuidado del agua a través de prácticas de siembra y cosecha de agua.

¿Cuál es el principal problema del agua en nuestra ciudad?

En general, el problema del agua es su uso irracional, el desperdicio, la poca cultura del agua. No somos conscientes de que vivimos en una vertiente que tiene poca disponibilidad de agua y que además en un contexto de cambio climático se agrava aún más, pues enfrentamos una gran variabilidad e intensidad de lluvias. No hay lluvias y cuando llueve las precipitaciones son extremas en un periodo corto de tiempo. Por eso, cada vez tenemos menos capacidad de almacenar el agua necesaria para la población. Por otro lado, existen lugares donde se desperdicia, para jugar carnavales, lavar autos o veredas, llenar piscinas o regar jardines ¡con agua potable!

¿Qué está pasando que llueve pero no hay agua en nuestros caños?

El Perú tiene una gran riqueza hídrica. Tenemos el 71% de los glaciares tropicales del mundo, 6% de agua superficial, más de 3.000 kilómetros de área costera y la mayor disponibilidad per cápita de agua dulce de América Latina (4,546 MMC/persona/anual). Sin embargo, tenemos una distribución asimétrica de la oferta hídrica del país en relación a la densidad poblacional. La mayor parte del agua (97%) se concentra en la cuenca del Atlántico que alberga a cerca del 30% de la población del país, mientras que en la vertiente del Pacífico que cuenta con menos del 2% de los recursos hídricos de todo el país, vive el 65% de la población. Lima, ubicada en la vertiente del Pacífico, concentra la tercera parte de población del país y es donde se genera más del 50% del Producto Bruto Interno; lo que implica un gran consumo de agua.

¿Qué debió hacerse para no repetir este caos de huaico y escasez por falta de previsión?

Se necesitan más instrumentos de gestión a nivel local. Muchos distritos no cuentan con planes de desarrollo urbano, planes de gestión de riesgo y, por lo tanto, ante estos fenómenos extremos se encuentran muy vulnerables a los desastres. El caso de Chosica y otros distritos de la sierra de Lima es alarmante, muchas de las casas se ubican en las quebradas, donde no hay barreras para detener los deslizamientos. Claro que hay problemas de fondo, como la falta de ordenamiento urbano, los niveles de pobreza… pero no debemos pasar por alto que en la parte baja de la cuenca del Rímac los suelos son poco permeables, lo que no permite la infiltración del agua al subsuelo fácilmente, el agua de lluvia no infiltra y se desliza llevándose tierras, casas y lo que encuentre por el camino.

De un lado del muro, la piscina; del otro, la sequía. Los distritos que más gastan agua son San Isidro, Miraflores y La Molina. ¿Cómo acabar con esa distribución asimétrica de los recursos hídricos?

De acuerdo con la OMS, en promedio una persona necesita consumir entre 50-100 litros de agua al día. Sin embargo, el consumo promedio de un limeño es de aproximadamente 250 litros por día y varía según el distrito donde vive. Según un estudio de Sedapal, en San Isidro se consumen 447.5 litros por persona al día y en San Juan Lurigancho, 15.2 litros al día. Lima sigue siendo un territorio de desigualdades. El 31% de las viviendas en el distrito de Lurigancho accede al agua a través de camión-cisterna, pagando aproximadamente S/ 15. por metro cúbico de agua. Esto quiere decir que una persona gasta al mes 68 soles. Si en una familia viven 5 personas, estamos hablando de casi de 350 soles al mes ¡en agua! Y en otras zonas, la factura promedio por vivienda es de 80 a 100 soles. Solo se podrá acabar con esta asimetría con más cultura de agua.

¿Es una solución que se suba la tarifa un diez por ciento como se ha dicho?

A nadie le gusta escuchar que le van a subir los costos en sus recibos. Pero debemos aprender a valorar este recurso que es cada vez es más escaso. El aumento tiene que ver con un fondo, que ya está creado, para la conservación de las fuentes de agua en las cuencas, sobre todo en Lima.

¿Cómo se empieza a educar en la cultura del agua?

Los ciudadanos deben conocer de dónde proviene del agua, cuáles son sus fuentes y quiénes las conservan. Es importante aprender prácticas para el cuidado del agua en casa. Es tan sencillo como tomar una ducha de 5 minutos, con lo que se pueden ahorrar más de 30 litros de agua; o cerrar el caño mientras uno se cepilla los dientes. Quizás estas restricciones del servicio de agua nos hagan tomar consciencia de que el agua no es infinita y, por lo tanto, hay que cuidarla.

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