Dudas sobre la autoría del ataque químico en Siria. Por Beatriz Yubero

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Fuente: bez – lo que debes saber

Una bandera nacional siria en el monte Qasioun con Damasco de fondo
Una bandera nacional siria en el monte Qasioun con Damasco de fondo

REUTERS/Omar Sanadiki

La guerra de Siria ha cambiado de rumbo. Desde que el pasado martes se produjera un nuevo ataque con armas químicas sobre la localidad de Khan Sheikhun, provincia de Idlib, los nuevos escenarios sobre el conflicto sirio se multiplican.

Los medios de comunicación internacionales miraron rápidamente al pasado reciente y recordaron el ataque con gas sarín del año 2013, que dejó cientos de muertos y sobre cuya autoría hubo una gran controversia. En esta ocasión han muerto más de 80 personas, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, y la complejidad del ataque y el debate internacional generado en torno al mismo han abierto nuevos frentes en el conflicto.

Por primera vez, desde el inicio de la guerra -hace ya seis años-, tanto Gobierno como facciones opositoras han reconocido el uso de armamento químico en un bombardeo. Francisco J. Saavedra, periodista e investigador sobre el conflicto sirio, explica a bez.es que,“el ex secretario de Estado norteamericano, Jonh Kerry, declaró ya en 2014 que el último remanente de armas químicas de Siria había sido por fin retirado. Llama la atención la celeridad con la que se ha acusado al ejército sirio, sin verificaciones independientes”. El ataque de la pasada semana golpeó con dureza una zona controlada por los terroristas, durante lo que puede considerarse una de las últimas grandes ofensivas de la guerra de Siria.

La provincia de Idlib está controlada por la Jabhat Fateh Al Sham (facción Al Qaida) y el pueblo, Khan Sheikhun, se sitúa en la carretera que lleva a la ciudad de Hama, que está actualmente bajo control gubernamental. El ataque llevó a los insurgentes a desplazarse a tan solo unos kilómetros de Hama. Es decir, a la boca del lobo.

Mientras Irán y Moscú aseguran que el ataque vino producido por el bombardeo del Gobierno sobre una fábrica de armas que estaba en manos de los terroristas y el Gobierno sirio insiste de que se trata de una maniobra de la oposición para intentar incriminarle y compensar así las derrotas militares, acciones rebeldes aseguran que hasta 10 misiles -que contenían gas nervioso- impactaron sobre el pueblo y las instalaciones hospitalarias, situadas a las afueras del mismo.

La guerra mediática, que estalló minutos después de la masacre, comenzó a plantear serias dudas que fueron discutidas incluso en los alrededores del Congreso estadounidense: Ron Paul, excongresista estadounidense calificó el acto como un “ataque de falsa bandera”.

Para muchos, el atentado pudiera plantearse como una provocación al nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, que ha entrado de lleno en el juego. Estados Unidos lanzó, un día después del ataque y sin el apoyo del Congreso ni de Naciones Unidas (ONU), hasta 59 misiles de crucero Tomahawk sobre la base militar de al-Shairat, que está en manos del Ejército sirio. La nueva Administration Trump borró con este bombardeo todo rastro de diplomacia que pudiera quedar de su antecesor, el expresidente Barak Obama.

Ya no existen líneas rojas en Siria. Según declaró Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos ante la ONU, “no habrá ningún tipo de solución política en Siria si Assad continúa en el régimen”. Mensaje que se contradice con el lanzado tan solo unas semanas antes y en el que la embajadora aseguró que Washington no descartaba colaborar con Assad para derrotar al Dáesh.

Sin embargo, según plantea el experto, “¿Por qué Assad va a tirar piedras contra su propio tejado utilizando armas químicas, que según el propio John Kerry ya no tiene, para crear un conflicto internacional, cuando está ganando en la práctica totalidad de los frentes y la guerra se va decantando a su favor?”. Según algunos analistas podrían existir motivos militares, además de políticos, bajo el planteamiento de que Donald Trump se alinearía con Rusia. Pero, en esta ocasión parece que pudiera ser al revés. El ataque ha abierto una confrontación entre Washington y Moscú.

Violación de las normas internacionales

Un comunicado del Ministerio de Exteriores ruso recogido por RIA Novosti (agencia oficial rusa) calificaba de “inadmisibles las acciones agresivas de EE.UU contra un Estado soberano en violación de las normas del derecho internacional”. Además, según el presidente sirio, “la presencia militar de Estados Unidos en el norte del país es ilegal, lo que las convierte en fuerzas de ocupación”. Mientras que algunos expertos insisten en que Assad sabe que es improbable que tenga que pagar un alto precio por el ataque con armamento químico del pasado martes, por lo que podría apostar por acciones más rápidas para terminar la guerra bajo sus condiciones, otros asumen que con este nuevo ataque se abre un escenario completamente nuevo para el conflicto.

“Siria es un laberinto geopolítico en donde se tome la decisión que se tome, siempre vas a tener enemigos y aliados que no van a ver con buenos ojos tus decisiones. Utilizando la analogía de una partida de ajedrez, quizás estemos ya al final de una apertura en la que tanto el Dáesh como Al Qaeda han sido peones sacrificables y es hora de que entren en escena las piezas mayores que serían ya ejércitos de actores regionales o de las grandes potencias”, concluye Saavedra.

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