Leer el chavismo. Continuidades y rupturas con la historia venezolana. Por Tomás Straka

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Fuente: Nueva Sociedad

Definir el chavismo en cuanto ideología ha sido motivo de continuas polémicas desde que Hugo Chávez irrumpió en la escena latinoamericana hace dos décadas. Las opiniones son encontradas y van desde quienes no ven en el movimiento ideología alguna, sino una mezcla ecléctica cuyo único objetivo es justificar la toma del poder y la permanencia en él, hasta quienes lo conciben como una forma novedosa y creativa de reactualizar el socialismo (socialismo del siglo XXI) y de radicalización democrática, pasando por quienes simplemente ven en él una imitación de Cuba (socialismo del siglo XX.

Leer el chavismo / Continuidades y rupturas con la historia venezolana

Un producto histórico venezolano

Los pareceres sobre la ideología de Hugo Chávez y el movimiento que encabezó han ido cambiando en la medida en que lo ha hecho el propio chavismo en su ejercicio del poder, pero en su conjunto ponen el acento en dos características esenciales de este fenómeno político: cierta vaguedad, especialmente en la primera etapa, anterior al socialismo (1992-2005), cuando la combinación de ideas provenientes de diversas fuentes era más difusa; y, junto con ello, una capacidad extraordinaria para concitar emociones, de apoyo o rechazo, que influye significativamente en lo que cada quien concluya del ideario de Chávez y sus seguidores y lo aleja del análisis académico. Por otra parte, aunque Chávez estableció estrechas alianzas con el resto de los gobiernos de izquierda que llegaron al poder en América Latina a inicios del siglo xxi e influyó de diversas formas en la mayor parte de ellos, bien por la vía ideológica o mediante apoyos financieros más concretos, son significativas las diferencias con otros procesos. Fue mucho más lejos que Luiz Inácio Lula da Silva, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, Rafael Correa e incluso Evo Morales y Daniel Ortega en el objetivo de «acabar con el capitalismo» –objetivo que pocos de ellos asumieron como tal– y de demoler la democracia liberal («burguesa», en sus palabras). Por eso su inserción dentro de la llamada «nueva izquierda», aunque esencialmente correcta, requiere de muchas puntualizaciones.

Las siguientes páginas esperan ser una contribución a este debate. Es tanto lo que se ha escrito sobre el tema que no pretendemos ofrecer más que un panorama inicial desde el cual partir hacia otras interpretaciones más detenidas. Esperamos demostrar que el chavismo, lejos de ser un fenómeno de aparición abrupta, reunió y sintetizó muchas corrientes de pensamiento presentes en Venezuela a lo largo del siglo xx. Que si bien la combinación en sí misma tiene algo de novedosa, existen tantas continuidades como rupturas con respecto al proceso histórico en el que se formó. En este sentido, este artículo ensayará tres objetivos: una caracterización muy general de la evolución del pensamiento de Hugo Chávez hasta llegar al «socialismo bolivariano», una síntesis sumaria de sus principales tesis y una aproximación a las corrientes históricas de las que se alimentó.

Entre el nacionalismo y el socialismo real

Mucho se ha debatido si desde el principio el proyecto de Chávez fue socialista, o si la construcción del «socialismo bolivariano», como terminó denominando a su ideología, fue el resultado de una paulatina radicalización. Sus contactos con grupos comunistas desde la década de 19801, así como su visita a La Habana en 1994 y la presencia de asesores de extrema izquierda ya en la campaña electoral de 1998, abonan la tesis de que siempre profesó algún tipo de pensamiento socialista y de que sus continuas declaraciones afirmando que no era socialista o comunista en la primera fase de su vida pública (pueden verse muchas de ellas en internet) no fueron más que estratagemas para no asustar a los electores. Un poco en el estilo de Fidel Castro, que negó ser comunista durante toda la guerra de guerrillas y los primeros dos años de su gobierno. De hecho, Chávez no habló de socialismo hasta el Foro Social Mundial de San Pablo de 2005, es decir, después de la seguidilla de victorias que desbarataron a sus principales oponentes (el paro petrolero y el golpe de 2002, el paro de 2003, el referéndum de 2004 y, finalmente, el aplastante triunfo en las elecciones presidenciales de 2006).

Pero aun aceptando la enorme influencia de Chávez sobre su movimiento –«hiperliderazgo», en palabras de Juan Carlos Monedero−, el chavismo en cuanto movimiento debe ser visto más allá de las ideas de un solo hombre, incluso cuando eventualmente haya logrado imponerlas. De tal manera que una revisión de los textos más o menos doctrinales puede dar cuenta de aquello en lo que cree (o creía) la mayor parte de sus seguidores. Como los materiales son superabundantes y aún no hay una compilación sistemática, podemos hacer el recorrido leyendo el Libro azul (1991), escrito por Chávez cuando aún era un militar conspirador; la Agenda alternativa bolivariana (1996), que escribió al salir de la cárcel; el Libro rojo (2010), con las bases doctrinales del Partido Socialista Unido de Venezuela (psuv); el «Proyecto nacional Simón Bolívar, primer plan socialista. Desarrollo económico y social de la nación, 2007-2013», su plan de gobierno para aquel periodo y un documento clave para comprender el proceso de implementación del socialismo; la «Propuesta del candidato de la patria comandante Hugo Chávez para la gestión bolivariana socialista 2013-2014» (2012), que es su segundo plan de gobierno redactado de cara a las elecciones de 2012 y recogido post mortem en el «Plan de la Patria. Segundo plan socialista de desarrollo económico y social de la nación, 2013-2019» (2013), presentado por Nicolás Maduro ante la Asamblea Nacional como el «legado y testamento político del comandante Hugo Chávez». Son textos que están al alcance de todos en internet. A ellos habría que sumar algunos otros trabajos producidos por intelectuales cercanos a la Revolución, como los de Jorge Giordani, el cerebro detrás del modelo económico, sobre todo su muy importante La transición venezolana al socialismo (2009); los escritos del nacionalista argentino Norberto Ceresole en los primeros años de su gobierno; los textos de Heinz Dietrich –creador de la expresión «socialismo del siglo xxi»– en el tiempo en que apoyó a la Revolución; lo producido por el Centro Internacional Miranda, think tank y escuela de cuadros en la que trabajaron intelectuales como el ya mencionado Juan Carlos Monedero2; y los textos de los articulistas del portal Aporrea.org (muchos de ellos, en la actualidad, muy críticos hacia el gobierno).

Si algún elemento transversal vemos en todos ellos es su oposición sistemática al neoliberalismo y su condena al sistema democrático que imperó en Venezuela entre 1958 y 1998 como resultado del Pacto del Punto Fijo3 (la «democracia representativa», en contraposición a la «participativa», según el discurso oficial). Pero en el ínterin Chávez pasó de exaltar la «tercera vía» de Tony Blair y de esbozar un modelo típicamente nacionalista y desarrollista, a asumir la tesis del «socialismo del siglo xxi» de Dietrich, aunque de una forma bastante libre; para finalmente llegar a su propia versión del socialismo. El Libro azul es una declaración de principios muy generales para alcanzar una sociedad «participativa, protagónica y solidaria», cuya naturaleza se explica poco. Su tesis titulada «El árbol de las tres raíces» está basada en los idearios (o mejor dicho, en una interpretación de los idearios) del pensador y pedagogo Simón Rodríguez (1769-1854), el libertador Simón Bolívar (1783-1830) y el líder democrático-liberal Ezequiel Zamora (1817-1860). El sistema ideológico ebr (por Ezequiel, Bolívar y Rodríguez) se apega esencialmente a la historia clásica nacionalista (la llamada «historia patria»). La Agenda alternativa bolivariana, escrita específicamente para oponerse al plan de ajustes implementado en 1996 con el nombre de Agenda Venezuela, podría definirse de manera general como un programa desarrollista y nacionalista que le otorga un gran papel al Estado y al control de los recursos de la nación, en oposición al neoliberalismo entonces en boga. Es el tipo de propuesta con la que Chávez gana la Presidencia en 1998. Y en ambos casos no se distanciaba de lo que podría esperarse de un típico militar nacionalista y hasta un poco fascista. Durante un tiempo, Ceresole fungió como uno de sus asesores estrella y probablemente fue clave en la formación de la tesis de la unión Ejército-líder-pueblo, que mantuvo hasta la muerte. Sin embargo, más allá de eso y de una confesa admiración por Juan Domingo Perón, en especial después de que se estrechara la alianza con Néstor Kirchner, su «peronismo» se limitó a ciertas formas de liderazgo.

  • 1.El tema fue trabajado extensamente por el periodista Alberto Garrido. V. Guerrilla y conspiración militar en Venezuela. Testimonios de Douglas Bravo, William Izarra, Francisco Prado, Catalá, Caracas, 1999, y Guerrilla y revolución bolivariana: documentos, edición del autor, Caracas, 2003.
  • 2.Se puede acceder a muchas de las publicaciones producidas por este centro en http://minci.gob.ve/libros/.
  • 3.

    Acuerdo de gobernabilidad firmado entre los partidos Acción Democrática (ad), Comité de Organización Política Electoral Independiente (Copei) y Unión Republicana Democrática (urd), firmado el 31 de octubre de 1958 tras el derrocamiento del dictador Marcos Pérez Jiménez.

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