Fabiola León: “No podemos volver a pensar que es posible tener docentes que salen recién de su bachillerato”. Por María Elena Castillo

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Fuente: La República

Entrevista a Fabiola León-Velarde, rectora de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, quien explica que la nueva Ley Universitaria es una herramienta fundamental para que más universidades peruanas figuren entre las mejores del mundo.

Fabiola León-Velarde, rectora de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, sostiene que es fundamental invertir más en proyectos de investigación.

Por cumplir. Refiere que el Plan de Gobierno decía que PPK tendría un asesor científico.

Fabiola León-Velarde, rectora de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, sostiene que es fundamental invertir más en proyectos de investigación.
Foto: Fabiola León. La República

Varias universidades peruanas figuran entre las mejores del mundo por su nivel de enseñanza, sus trabajos de investigación y de innovación en ciencia y tecnología. La Universidad Peruana Cayetano Heredia es una de ellas. Su rectora, Fabiola León-Velarde, explica que la nueva Ley Universitaria es una herramienta fundamental para continuar por ese camino. Esta es la primera de una serie de entrevistas a representantes de universidades de calidad.

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¿Cómo debe ser el sistema universitario en Perú, ahora que busca ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)?

En estos últimos años, y sobre todo a raíz de la nueva Ley Universitaria, estamos avanzando en entender lo que requiere un sistema universitario. Con las mejoras que podemos tener en la SUNEDU, que por primera vez tenemos una instancia reguladora, estamos llegando a un punto de equilibrio donde podemos mostrar que pueden vivir en armonía la autonomía y la regulación. Por otro lado, tenemos el tema de los estándares mínimos, tener profesores capacitados para formar los profesionales que el Perú necesita, requerimientos mínimos para universidades que hagan investigación. Esos componentes, sumado a las becas y fomento para que nuestros estudiantes de menos recursos sean mejor formados. Es un todo y vamos en la dirección correcta.

Usted dice que debe haber diferentes tipos de universidades. ¿Cuál es el mínimo que debe hacer investigación?

La Ley Universitaria no distingue. Hoy tenemos 142 universidades, y todas deben investigar y tener un Vicerrectorado de Investigación. Hay una corriente que opina que si la ley lo dice hay que implementarlo de a poquitos. Aunque sea que se pida a una universidad que tenga tres investigadores, que investiguen una sola cosa. ¿Pero para eso van a tener un Vicerrectorado de Investigación? La otra corriente, que yo comparto, es que tengamos un mínimo de universidades de investigación: universidades públicas de calidad que hagan investigación, que se fortalezcan como indica la ley, y también universidades privadas con vocación larga de investigación, como son la Cayetano Heredia, la Católica, entre otras. Hay universidades que dicen mi vocación es de enseñanza, formar buenos profesionales. ¿Por qué no tener ese tipo de universidades? Con la Ley de Institutos también vamos a tener la formación técnica, pues promueve las escuelas técnicas que son una suerte de politécnicos como hay en Europa. Eso da cuenta de diferentes tipos de vocación de formación de la educación superior.

¿No bajará la calidad?

En algunos países, como en Francia, por ejemplo, son universidades de gran nivel pero se llaman escuelas politécnicas de alta calidad y exigencia de producción más hacia el sector privado. No todas las universidades deben ser iguales, producir igual y tener la misma estructura normativa. Algunas universidades piensan “si ya no doy título a nombre de la Nación y no hago investigación, nuestros estudiantes pueden pensar que tenemos menor calidad”. Eso no tiene por qué ser así. Los estudiantes pueden decidir si quieren ir a una universidad profesionalizante y no les interesa estar en una universidad de investigación. El país sí las necesita, por eso hablamos de ese mínimo.

¿Y cuál es ese mínimo?

Hay que determinarlo con una mirada hacia el futuro. Deberíamos consolidar a las universidades que indica la Ley Universitaria, otras en regiones claves para trabajar temas que nos darían un valor agregado muy grande en temas como la minería, los recursos acuícolas, la biodiversidad, entre otros. Hay que trabajar de la mano con el sector privado. Tenemos información del CONCYTEC y del Ministerio de la Producción sobre cómo vinculamos el conocimiento y la economía. Eso puede ser la primera información para avanzar en ese sentido.

La investigación requiere financiamiento. ¿Existe una adecuada política del Estado?

Hemos comenzado con un presupuesto desde el gobierno anterior y con la gestión de la doctora Gisella Orjeda en CONCYTEC, en el sentido de comprometer recursos, y luego utilizarlos generando fondos estratégicos. Entiendo que en este gobierno se ha dado el mismo presupuesto y, además, se está trabajando para conseguir otros préstamos del Banco Mundial y el Banco Interamericano para el Fondo FINCyT. Vamos por buen camino, aunque es verdad que según el censo de CONCYTEC e INEI, estamos muy por debajo de países vecinos y del OCDE, y, en ese sentido, sí tendríamos que invertir más.

¿Hay iniciativas privadas?

En muchos países del OCDE prácticamente la mitad de la inversión viene del sector privado. Tenemos que generar vínculos entre universidades, institutos y sector privado. La Ley de Beneficios Tributarios es un buen comienzo, pero se debe dar mayores beneficios. En Argentina, México, España, casi la mitad del presupuesto viene del sector privado.

¿Cómo se hace en la Universidad Cayetano Heredia para financiar las investigaciones?

Aquí tenemos un modelo muy especial. Ocurrió en momentos en que el país no tuvo prácticamente presupuesto para investigación, y soy testigo de excepción, los profesores y particularmente mi mentor, Carlos Monge, decían: ¿vas a dejar de investigar porque no hay dinero en Perú? Vamos a buscarlo afuera. Eso hicimos muchos investigadores en Cayetano, decidimos quedarnos en Perú y buscar los recursos fuera. Hemos llegado a ser la cuarta universidad en América Latina que conseguimos fondos de los institutos nacionales de Estados Unidos. Y ese ‘know how’ fue aprendido por nuestros estudiantes, compitiendo afuera y aquí, para los fondos nacionales. Tanto así que en los últimos 15 años nuestro presupuesto de investigación es más menos 10 millones de dólares, entre lo que consiguen los propios investigadores, lo que destinamos como universidad como fondos estratégicos y los fondos nacionales.

¿Cómo hacer para que las investigaciones no se queden en proyectos pilotos? Por ejemplo, con el caso del friaje que todos los años mata a muchos niños en zonas altoandinas.

Es que la investigación requiere sus tiempos para lograr resultados y luego se tiene que consolidar y comprobar que se repite en otros ámbitos y después escalarlo. Y luego ir respondiendo otras preguntas adicionales. En el caso del friaje debería ser mucho más simple. Ya sabemos que el frío vuelve muy frágiles a niños y ancianos en las grandes alturas y un pequeño resfrío puede convertirse en neumonía. La ministra de Salud viene de la Salud Pública y conoce perfectamente cómo actuar. Allí más que investigar lo que se tiene que hacer es actuar con los gobiernos regionales y locales. Llegar a todos los ámbitos es imposible si uno no cuenta con las familias, con las asociaciones de vecinos.

Se criticó a la ministra de Salud por decir que la epidemia del dengue era un “psicosocial”. ¿Cómo evalúa su trabajo?

He sido testigo de su trabajo todos estos años en la universidad. Como toda gestión, cuando uno comienza tiene sus propios planteamientos, que lamentablemente se han desordenado. No es lo mismo la universidad que el Estado. En este caso, trayendo ella los profesionales adecuados, apareció el tema trágico del fenómeno de El Niño costero. Ella ha pensado que contaba con los recursos humanos para manejar esta epidemia y en lo que ha podido se ha hecho. Hubo una campaña intensa por la fumigación pero estando el mosquito en los pantanos ha sido una situación difícil. Tal vez en un contexto de desesperación ella ha usado la palabra “psicosocial”, pero ha tratado de aclarar que la usó en el sentido de tratar de llevar tranquilidad.

El congresista Velásquez Quesquén afirma que la Ley Universitaria y la SUNEDU vulneran la autonomía universitaria…

Como yo comentaba, estamos llegando a esa convivencia armoniosa entre la autonomía y la regulación, que existe en todos los países, donde hay políticas de Estado. La actual Ley Universitaria dice claramente que las universidades tienen autonomía de gobierno, de administración, de gestión y académica. Yo no sé por qué dice que se viola su autonomía. Y la regulación que ahora tenemos es para mejorar. El 98% de las universidades se han inscrito para pasar el proceso de acreditación y eso quiere decir que están entendiendo que es lo que se debe hacer. En teoría, para fines del 2018 deben ser evaluadas, y las personas más exigentes lo critican señalando ¿y cuándo vamos a cerrar las que no funcionan?

Es un proceso inevitable.

Las universidades quieren, en algunos casos, más flexibilidad, por ejemplo, en el caso de investigación, ésta no se puede hacer de un día para otro. Otro tema en el que desean flexibilidad es en el docente a tiempo completo, que según la ley debe ser el 25%. Consideramos que está bien pero no se puede hacer de inmediato porque requiere un presupuesto y pueden quebrar, pero sí podemos decirle “el próximo año tendrás 5% y en cinco años 10% y así vamos mejorando”. Estamos yendo a una reforma que busca la calidad, ¿que los tiempos pueden ser mayores?, ¿que pueden ser menos exigentes, como con la totalidad de los docentes con maestría? Sí. Pero no podemos volver a pensar que es posible tener docentes que salen recién de su bachillerato y ya empiezan a enseñar, que tienen otra carrera profesional y hacen horitas de enseñanza para tener más recursos, que no tenemos académicos en la educación universitaria, que no tenemos investigación. Hay cosas en las que no podemos retroceder.

¿Hay voluntad política para invertir en Ciencia y Tecnología?

Cada vez que hay elecciones leo todos los planes de gobierno sobre Ciencia y Tecnología, y en el de PPK se hablaba de un asesor científico en la Presidencia. Yo entendí como que iba a poner a la ciencia al más alto nivel, pues si sienta en la PCM o con el presidente a un asesor científico, tiene un peso político. La verdad que yo me entusiasmé con ese Plan pero todavía no veo su ejecución.

“En estos últimos años y sobre todo a raíz de la nueva Ley Universitaria, estamos avanzando en entender lo que requiere un sistema universitario. Con las mejoras que podemos tener en la SUNEDU, estamos llegando a un punto de equilibrio”.

Se ha empezado a aplicar el fondo semilla

Ustedes tienen el proyecto de Beca Retorno, ¿cuántos han accedido a ella?

Es un proyecto muy querido para la institución. Lo comenzamos en el 2006 si mal no recuerdo y hemos repatriado a dos investigadores por año. En cifras hemos invertido más o menos 600 mil dólares y se ha conseguido fondos para investigación de más o menos 11 millones de dólares, obtenidos por ellos debido a su contactos y su conocimiento.

¿Cuáles son las últimas investigaciones que están realizando con este programa?

Uno de los últimos investigadores repatriados está trabajando en un proyecto sobre el bioma de la flora intestinal, que está en la vanguardia del conocimiento en salud. Es un estudio sobre lo que tu bioma puede producir en tu salud y comportamiento. Otro caso es el investigador que trabaja en lo que es neurobiología y ha traído un modelo de estudio de enfermedades neurológicas tan complejas como el Alzheimer y el Parkinson, en peces cebra. Se estudia el efecto de los principios activos de nuestras plantas en el sistema neurológico, lo que nos permite trabajar con los que están haciendo química de la biodiversidad y con los que están tratando de entender enfermedades degenerativas.

¿Tienen en investigación con inversión privada?

La experiencia en otros países y que se ha empezado en Perú es poner un fondo semilla, en el que hay un trabajo conjunto entre Estado, universidad y empresa privada. Nosotros estamos trabajando con varias empresas y tenemos resultados muy interesantes en dar valor agregado a nuestra biodiversidad. Por ejemplo, hemos estudiado todos nuestros ajíes, en sus propiedades nutracéuticas, químicas, potenciarlos no solo para uso gastronómico sino cosmético; también a plantas para teñir tejidos de forma natural, cómo producir antibióticos naturales con productos de la amazonía, entre otros.

“Las universidades quieren, en algunos casos, más flexibilidad. Estamos yendo a una reforma que busca la calidad, ¿que los tiempos pueden ser mayores?, ¿que pueden ser menos exigentes, como con la totalidad de los docentes con maestría? Sí”.“Cada vez que hay elecciones leo todos los planes de gobierno sobre Ciencia y Tecnología, y en el de PPK se hablaba de un asesor científico en la Presidencia. Entendí como que iba a poner a la ciencia al más alto nivel. Me entusiasmé con ese Plan pero todavía no veo su ejecución”.

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