Tomado de: El Parónimo

EL ACTO COMUNICATIVO: Reseña del libro «Cómo hacer cosas con las palabras» de J. L. Austin

por Francisco J. Lucero Bravo 
Sociólogo, Magíster en Política y Gobierno
fjlucerob@gmail.com


Foto: J. L. Austin

Austin se encarga de abordar originalmente (en su época) un determinado tipo de expresiones lingüísticas. Comienza realizando una distinción entre dos tipos de expresiones lingüísticas, primero los enunciado de tipo constatativo y luego los enunciados que él denomina de tipo realizativo.

Mientras los enunciados constatativos son aquellas expresiones fácticas que se pueden juzgar en función de la verdad o falsedad del enunciado, por ejemplo “todos los cisnes tienen el cuello negro” el cual puede ser falseado si se constata que existe al menos un cisne que tenga el cuello blanco.

Luego, los enunciados realizativos son de un carácter especial, y parten de la distinción de enunciados que no pueden ser juzgados en función de su verdad o falsedad, porque no describen aspectos de la realidad y no aluden a hechos de la misma forma que el primer tipo. Estos enunciados constituyen un acto en sí mismo, y corresponden al tipo de expresiones lingüísticas que se identifican con el uso de verbos como “jurar”, “retractar”, “convencer”, “apelar”, “ordenar”, etc. El factor común en este tipo de verbos es que dichos actos descritos en el infinitivo se realizan el uso lingüístico mismo de estos en un enunciado, por ejemplo cuando digo “¡exijo que se respeten mis derechos!dicha exigencia como acto se lleva a cabo por el solo hecho de mencionarlo en el enunciado. Este tipo de enunciados apelan a un modo de hacer cosas con el simple uso de las palabras, con el único requisito de que en el enunciado que se emite aparezca explicitado el uso de tales verbos.

Austin a lo largo de su obra desarrolla un exhaustivo desarrollo de los enunciados realizativos definiendo primero una forma gramatical adecuada para su identificación y luego estableciendo cinco tipos de categorías principales según el verbo que se utilice. La forma gramatical adecuada es: “Primera persona del presente del indicativo en la voz activa.” Esto se explica como Yo/nosotros (primera persona) concedo/concedemos (presente del indicativo) la palabra (toda la oración está en la voz activa). Esta forma gramatical específica actúa como el mejor criterio de demarcación para su identificación. Luego su clasificación es aquella que responde a los tipos (Austin, 1955):

–          Judicativos: emitir un juicio sobre pruebas o razones respecto de valores o hechos. Por ejemplo “considero”, “determino”, “clasifico”, “valoro”, “diagnostico”, etc.

–          Ejercitativos: dar un juicio en valor o en contra de cierta línea de conducta. Por ejemplo “mando”, “ordeno”, “acuerdo”, “exijo”, “reclamo”, etc.

–          Compromisorios: compromete a quien lo usa a cierta línea de acción. Por ejemplo “prometo”, “pacto”, “contrato”, “juro”, “garantizo”, etc.

–          Comportativos: idea de reacción frente a conducta y fortuna de los demás. Por ejemplo “pido disculpas”, “agradezco”, “felicito”, “obedezco”, “critico”

–          Expositivos: actos de exposición que suponen expresar opiniones, conducir debates y clasificar usos y referencias. Por ejemplo “afirmo”, niego”, “repito”, “describo”, “identifico”, etc.

El autor además realiza otra clasificación aplicable a los actos comunicativos. Se trata de la distinción entre actos locucionarios (corresponde a la forma fonológica del enunciado), actos ilocucionarios (la parte gramatical del enunciado) y actos perlocucionarios (las consecuencias que generan los actos anteriores en los interlocutores). Los actos del segundo y tercer tipo poseen una fuerza ilocucionaria que apelan al sentido y referencia que posee el enunciado en una situación convencional de habla donde se encuentran los actores. Es de acuerdo a esta fuerza ilocucionaria que distinguimos los cinco tipos de enunciados explicados arriba.

Resta añadir que los actos comunicativos de tipo realizativo no responden a una  clasificación de verdad o falsedad porque no se encargan de describir cualidades o cantidades, sino que se identifican con una dimensión de apreciación. “La verdad o falsedad de un enunciado no depende únicamente del significado de las palabras, sino también del tipo de actos que, al emitirlas, estamos realizando y de las circunstancias en que lo realizamos” (Austin, 1955, p. 94).

El conocimiento de este tipo de enunciados puede ser muy útil en el estudio comunicativo de la política, en tanto que tales enunciados se hacen muy reiterativos en las conversaciones que se realizan en la comunicación política, sus ejemplos abundan y pueden ser fácilmente categorizados según esta teoría. Este tipo de enunciados también pueden ser enjuiciados mediante sus errores o distorsiones lo cual más que relacionarse con la verdad de los enunciados lo hace con la fortuna con que fueron realizados, es por esto que en esta teoría a tales errores de ejecución se les llama infortunios.

 

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