Fuente: Arturo Manrique Guzmán

“¿ALGO DE ESTO CAMBIARÁ EN LA ERA D.C. (DESPUÉS DEL COVID – XIX), Y EN QUÉ DIRECCIONES?”. Por Arturo Manrique Guzmán

Con esta pregunta, Guillermo Rochabrún, a través del correo electrónico, nos pasó el talan sobre el próximo estreno de este documental sureño que ha merecido una nota de CNN Chile. La universidad, en el marco del neoliberalismo, se ha degradado, en el mejor de los casos, a una ´fabrica productora de “papers” que nadie lee y, cuando lo hacen, ya están desactualizados, con las excepciones del caso, que siempre hay, sobre todo en la Universidad Pública y en algunas universidades particulares “sin fines de lucro” (valga la aclaración).

[PARADOJAS DEL NIHILISMO, LA ACADEMIA: TRAILER OFICIAL ][Estreno 27 de Mayo]

¿Qué diferencia a un “datero” de combis de un profesional? Ambos trabajan con “datos”. Los primeros lo hacen de manera empírica, artesanal, sin contar con un título universitario y, en muchos casos, sin haber terminado la secundaria o la primaria. El profesional, en cambio, es un “datero” respaldado por un título universitario. La diferencia es cuantitativa; no cualitativa. Ambos, con Big Data o sin él, producen información; no generan conocimiento. El profesional, en la sociedad actual, es un “datero” con título universitario. Se trata de un “datero” formal, frente a su contraparte, el “datero” informal que opera en la vía pública.

Byung – Chul Han ha acuñado el término “dataismo” para referirse a este problema. “El dataísmo -nos dice este autor- es una forma pornográfica de conocimiento que anula el pensamiento. No existe un pensamiento basado en los datos. Lo único que se basa en los datos es el cálculo”. La dictadura del dato, de acuerdo con Han, nos ha conducido a un “feudalismo digital”, que se acrecentará aún más con la “vigilancia panóptica” que se impone con el COVID – 19:

“Vivimos en un feudalismo digital. Los señores feudales digitales como Facebook nos dan la tierra y dicen: ustedes la reciben gratis, ahora árenla. ¡Y la aramos a lo loco! Al final, vienen los señores y se llevan la cosecha. Así es como se explota y vigila la totalidad de la comunicación. Es un sistema extremadamente eficiente. No existe la protesta porque vivimos en un sistema que explota la libertad en sí misma.

El capitalismo en su conjunto se está transformando en un capitalismo de vigilancia. Plataformas como Google, Facebook o Amazon nos vigilan y manipulan, con el propósito de maximizar sus ganancias. Se registra y analiza cada clic. Somos dirigidos como marionetas por hilos algorítmicos. Pero nos sentimos libres. Asistimos a una dialéctica de la libertad, que la vuelve servidumbre. ¿Esto todavía es liberalismo?”

“La vigilancia panóptica no es un fenómeno exclusivamente asiático. Ya estamos viviendo en un panóptico digital global. Las redes sociales también se parecen cada vez más a un panóptico que vigila y explota sin piedad a los usuarios. Nos exponemos voluntariamente. No entregamos nuestros datos por la fuerza sino por necesidad interior. Constantemente se nos incita a compartir nuestras opiniones, preferencias y necesidades, a comunicarnos y a contar nuestras vidas. Después, los datos son analizados por plataformas digitales dedicadas al pronóstico y a la manipulación de comportamientos, y explotados comercialmente sin tregua ni cuartel”.

¿Y la universidad qué? La universidad, en el mejor de los casos, como ya ha sido señalado, produce a los “dateros” con título, a los gestores de datos que, sin tener idea del uso que se da a estos datos, se limitan a eso, sin aportar ningún conocimiento nuevo a la sociedad. La universidad sirve para formalizar “dateros”. Estos “dateros” con título, en buena cuenta, están incapacitados, deformados, para producir nuevos conocimientos. ¿Cambiará eso en la “era D. C (después del COVID – XIX)”, como dice Guillermo Rochabrún? Es lo que esta por verse y sobre lo que tenemos que actuar.

Aquí la nota de CNN Chile sobre el próximo estreno de este documental:

https://www.cnnchile.com/…/trailer-webserie-pliegue-parad…/…

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