Tomado de: Filomenos Zubieta Nuñez

A UN MES DE LA PARTIDA DE UN ENTRAÑABLE AMIGO.

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Foto: Augusto Escalante y Filomeno Zubieta. (Colección F.Z.)

Por acuerdo de INSULA-HUACHO, los asociados durante el mes, día a día, estamos recordando vivencias, anécdotas e historias que nos tocara vivir junto al buen AUGUSTO ESCALANTE APAÉSTEGUI. De las muchísimas que tengo, comparto lo que va en nuestra página institucional.

AUGUSTO Y LA COMPLICIDAD EN NUESTROS ESCRITOS

Son tantos y tantos los recuerdos que tengo de Augusto en 45 años de amistad que estuve pensando días y días en qué compartir con los socios de Ínsula y los que leen su página, al solicitársenos un pasaje evocatorio. Intentaré reseñar la especie de complicidad que me correspondió en la elaboración de muchas de sus poesías. Por lo títulos de temas históricos o culturales vinculados a Huacho o mi provincia creo que será fácil deducir que, en muchos de sus poemas, de alguna manera, están algo de mis aportes. Ocurría que siempre nos consultábamos cuando había de abordar un tema, tanto para él como para mí. Quiero comentar algunas de ellas.

Cuando se creó la Escuela de Ciencia de la Comunicación de nuestra Universidad me correspondió ser su primer director. Reto que me hubiera sido difícil de afrontar de no contar con el apoyo permanente de alguien muy cercano como Augusto. Se acercaba la fecha de celebración del Día del Periodista y tomamos la iniciativa de coordinar actividades conjuntas con el Centro Federado de Periodistas de la Provincia de Huaura y la Asociación Nacional de Periodistas, filial Huaura. Ocasión en que nos incorporamos a la Federación de Periodistas del Perú, Augusto, Ítalo Bonino y yo. Augusto intranquilo deseaba dar su toque poético a la actividad central. Conversaciones van y vienen sobre los intelectuales y escritores que habían hecho periodismo del bueno en Huacho. A los pocos días nació un bello poema intitulado MI BANDERA TUTELAR que fue declamado con mucho ímpetu y emoción por la estudiante Laura Lucho Lizarzaburu con ocasión de la participación conjunta en la ceremonia de izamiento del pabellón nacional en la Plaza Central de Huacho, el 02 de octubre de 1994. Es uno de los poemas dedicados a Huacho que más me gusta.

En otra oportunidad nos tocó la coincidencia de participar en la elaboración de las pruebas para el Examen de Titulación de la Facultad de Educación de la Universidad. Como la noche era larga conversamos sobre diferentes temas. Le comenté que el antropólogo Humberto Rodríguez Pastor me había pedido un estudio sobre el consumo del ají en la comida de mi Cuspón, le entusiasmó el tema y charlamos horas sobre este. Al amanecer ya tenía listo el poema AJÍ SUPREMO que no pudo ser insertado en el libro donde iba mi estudio, “El ají peruano en sus regiones y pueblos” (Universidad San Martín de Porres, 2014), pero sí en un libro posterior “Ají peruano. Historia, cultura, sociedad y gastronomía” (Universidad Nacional Agraria, La Molina, 2016, páginas 228-230), tiene la fecha de su elaboración, Huacho 20 de diciembre del 2009.

Cualquier tema de conversación que le parecía interesante lo llevaba a tomar notas que luego se traducían en poemas. Conversar de viajes lo entendía como que se le estaba invitando. A Cuspón fuimos cuatro veces, a Chiquián otras tantas, como a otras ciudades. Producto de ellos son las composiciones llevadas al canto por el intérprete de música vernacular Carlos Oro Lázaro: “Cuspón de los recuerdos”, “Luis Pardo”, y el que está por grabar dedicado a “Mamalicuna” (presentado en la ceremonia de entrega de la Resolución por parte del Ministerio de Cultura declarando Patrimonio Cultural de la Nación al uso ritual de los quipus funerarios en Cuspón). Como también ese bello poema “Buenos Días Chiquián” que tiene fecha Huacho, 13 de octubre de 2004 y que fuera leído en la ceremonia central de la Municipalidad Provincial de Bolognesi, el 22 de octubre de ese año, con motivo del aniversario de mi provincia. Este último poema está inserto en el libro DIVERSIDAD CULTURAL DE LA PROVINCIA DE BOLOGNESI que, en el año 2017, publicó el Fondo Editorial del Congreso de la República (páginas 323-328).

Comentarle sobre un próximo libro en preparación lo estimulaba a escribir un poema que, con todo gusto, lo insertaba en mis libros como anexos, tal los casos de “Luis Pardo: renacidos cantos” que está en mi libro TRAS LAS HUELLAS DE LUIS PARDO (2019, páginas 341-346). O, “Irene Salvador, una gesta para no olvidar” en mi libro LUCHAS SOCIALES EN EL PERÚ. HUACHO 1916-1917 (2016, páginas 303-306).

Lo último. Los que integramos la Asociación de Escritores de Áncash, AEA, estuvimos preparando un libro conmemorativo por los 50 años del terremoto del 31 de mayo de 1970, sobre el que le comenté muy a la ligera a Augusto en la última visita que le hice en la primera semana de marzo. Allí quedó el tema. De marzo a mayo nos dimos íntegramente al libro que tuvo como máximo plazo de recepción de artículos el 10 de mayo. Augusto ya sufría dolores intensos del mal que lo aquejaba, luego de muchas gestiones, por las limitaciones de la pandemia y el Estado de Emergencia, se le había conseguido la ansiada morfina para aliviar en algo sus dolores cada vez más agudos. Hacia el 15 de mayo me llama y me pregunta cómo va el libro, le comento que ya lo estamos ultimando. Me dice: “dame unos días, quiero estar en ese libro”. “Ya “Asusto”, tienes tu página reservada”, le dije. Lamentablemente ya las fuerzas no le daban y no llegó el poema esperado, claro que tampoco tuve el ánimo de exigirle. El libro se presentó virtualmente el 31 de mayo de este año. Cada vez que leo el libro “1970: LA HECATOMBRE DE ÁNCASH”, siento que Augusto está presente…acompañándome como siempre. No saben cómo he sentido y siento su ausencia.

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