Fuente: Noticas SER.PE


Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Los peruanos vivimos los  problemas de educación y de salud, de manera distinta, millones los compartimos, pero hay un sector social que ni los viven ni los sienten. Actualmente, muchos peruanos mueren no solo por la pandemia, en realidad la mayoría fallece a causa de la pobreza, la desigualdad y la concentración de riqueza. Es decir, por problemas estructurales. Este no es solo un problema del Perú, PNUD en el documento COVID-19 y vulnerabilidad: una mirada desde la pobreza multidimensional en El Salvadorda cuenta de ello para el caso de dicho país, al señalar que con el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), se han identificado las condiciones preexistentes de pobreza que hacen que ciertos hogares presenten mayores riesgos que otros frente la pandemia.

Volviendo a nuestro país y a la pandemia vemos que mientras Santiago Manuin tuvo que viajar de la selva hasta la costa para ser atendido en un hospital –volviendo a su pueblo en un féretro- el congresista Enrique Fernández Chacón tras dar positivo al covid-19 fue ingresado de inmediato en la Unidad de cuidados intensivos de la clínica Ricardo Palma. No discuto si esto es justo o injusto, aunque valdría la pena, simplemente esto muestra las diferencias estructurales de las que hablo.

Entonces, si el problema no es reciente ¿qué ha pasado con el sueño republicano, luego de 200 años, que el covid-19 nos recuerda que sigue siendo tan solo una ilusión? Para esclarecer esta incógnita considero necesario revisar dos textos: Riqueza y desigualdad en el Perú. Visión panorámicade Germán Alarco y Perú: élites del poder y captura política de John  Crabtree y Francisco Durand.

Por un lado, Alarco (2019) enfatiza el sub registro de los ingresos y gastos de sectores más ricos y de la clase media alta, que no responden la encuesta de la ENAHO; es decir, existe una fuga de información respecto a la realidad de la riqueza, un secretismo que a la larga trae un problema, ya que para luchar contra la desigualdad y la pobreza se tiene que conocer y desenmascara la riqueza, de lo contrario se formulan políticas públicas incoherentes que no solucionan el problema. Asimismo, Alarco hace énfasis en la concentración de riqueza, menciona que cuando hay una fuerte inequidad, los grupos de poder presionan y direccionan las políticas a su favor y eso es un círculo vicioso. En otras palabras, no se conoce con certeza la riqueza de la élite económica. ¿Por qué debería preocuparnos esto? Porque, una elevada desigualdad afecta también al sistema democrático al generar inestabilidad, problemas de gobernabilidad y la captura del Estado por parte de los grupos económicos que pretenden reorientar las políticas según sus intereses particulares.

Por otro lado, Crabtree y Durand (2017) señalan que la riqueza en países con Estados débiles o vulnerables a presiones -internas o externas- está concentrada en pocas manos. A estas alturas no es necesario explicar que nuestro sistema político y de justicia es débil, ya que el caso LavaJato –con todos los últimos expresidentes involucrados- y la crisis política 2016-2019 que derivó en el cierre del Congreso y la desaparición del Consejo Nacional de la Magistrarura lo ha hecho evidente.

De acuerdo con Crabtree y Durand, las élites continúan controlando hoy la toma de decisiones y manteniendo su dominación política en el tiempo. Así, el Perú cayó en manos equivocadas, en manos de quienes no les importaba la democracia ni el pueblo peruano. Esto influye también en el sueño de construir un país diferente. Y eso incluye al sistema de producción de ideas, que responde al criterio de aquellos que controlan el Perú. Ante ello, surge el problema de exclusión y discriminación, así como la subordinación del pensamiento y las formas de vida de nuestras culturas originarias. Al respecto, Baker y Stiglitz (2017) mencionan que “un régimen de propiedad intelectual dictado por los países avanzados hace más de un cuarto de siglo, en respuesta a la presión política de algunos de sus sectores, es poco coherente en el mundo de hoy.”

Por ello, la captura del Estado también es la captura de sueño del pueblo peruano de construir una nación integral. Mientras un grupo tenga el poder de control de la nación, el Perú que soñamos seguirá siendo una ilusión vana, un sueño irrealizable, una utopía burlada. ¿Cómo construiremos un Perú para todos cuando solo un grupo decide de acuerdo con su interés político y económico? Por eso, el Perú sigue siendo un ideal lejos de la realidad.

 

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