Fuente: Andina.pe
Diálogos por el Bicentenario

El cine, a través del flujo de su lenguaje nos remite a incalculables estados y conceptos, sus imágenes actuando y reaccionado bajo un tiempo y movimiento, forman parte de la historia y del arte. La destacada cineasta Malena Martínez Cabrera nos brinda en esta oportunidad una entrevista en torno a su labor en el documental Hugo Blanco, Rio Profundo. Así mismo nos da a conocer su perspectiva sobre la Mujer, el Bicentenario y la Literatura.

Foto: Malena Martínez
  1. ¡Ya está Carajo! ¡Ahora el mismo indio está hablando! Es la expresión de Hugo blanco al leer “Los Ríos Profundos” y así se lo refiere al propio Arguedas a través de una carta ¿El liderazgo de Hugo Blanco se constituyó en una visión íntegramente andina? ¿Qué elementos cree usted que se reunieron en torno a Hugo Blanco para tener un respaldo mayoritario por parte de la comunidad?

Pienso que Hugo Blanco, debido a que creció y pasó su niñez y adolescencia en una zona andina como el Cusco y sus provincias – al igual que Arguedas en Apurímac, tuvo también el privilegio de conocer bien no solo la cultura quechua sino de haber aprendido a hablar el idioma. Blanco se comunicaba con su madre en quechua desde niño cuando hablaban de temas íntimos y cuando estaba en prisión le dedicó un poema también en ese idioma. Creo también que Blanco, tras su recorrido por la educación formal, racional, escolar y luego universitaria y política en castellano, supo volver a ese origen, no como a algo exótico sino a algo propio. Así como a José María Arguedas se le conoce como transculturador en sentido literario, es decir, que logró llevar, expresar el alma quechua al idioma hispano o castellano, también Hugo Blanco trabajó políticamente por poner de relieve que el conocimiento, la experiencia y la sabiduría política quechuas – por ejemplo el valor de la comunidad y el impulso comunitario como variable principal a tomar en cuenta en la participación política – deben ser asimilados en la política urbana u occidental. En ese sentido veo a Hugo Blanco como un transculturador político. Por mi investigación, pienso que Blanco fortaleció su fe en la comunidad indígena aún más al conocer al Movimiento Zapatista en México. Su lucha y relación con lo indígena es lo más esencial y constante en su largo trayecto y es justamente la parte que la película ha retratado.

  1. Algunos sectores próximos a las fuerzas armadas y a grandes grupos económicos manifestaron críticas y cuestionamientos negativos hacia su trabajo Hugo Blanco, Rio Profundo ¿A qué atribuye usted esta actitud emprendida por dichos sectores?
    Ud. se refiere a la campaña de manipulación mediática en plena pandemia para desestabilizar o desbarrancar al gobierno actual a través de ataques al Ministerio de Cultura, diciendo con falsedad y cinismo que esta promueve películas que son “apología al terrorismo“ como Hugo Blanco, Río Profundo y que Hugo Blanco es un “terrorista“, no es cierto? Así lo interpreto, todo fue parte de una campaña articulada que consistió en “informar” en sus periódicos voceros-panfletos copiando, como quien copia notas de prensa, los textos de estos atacantes, tal y como estaban. Fue una campaña barata de desprestigio y desinformación a cargo de personas y grupos con intereses políticos o de poder que además tienen mucho interés en que solo exista una narrativa sobre los macabros años de lucha antiterrorista, en la cual desde las milicias del Gobierno, como sabemos, se cometieron excesos y actos muchas veces igual de terroristas que los de los subversivos. A nivel cinematográfico fue una campaña que confiaba en que cierto analfabetismo nacional en lectura cinematográfica y audiovisual les juegue a favor. No solamente desconocen la noción de autor, la independencia y soberanía artísticas, sino que creen que una obra audiovisual obedece a determinados intereses y que se financia como sus panfletos para transmitir mensajes específicos interesados en manipular la opinión. Según estos grupos, yo sería un agente del gobierno, de ONG’s extranjeras, incluso creo de Bill Gates dijeron, que hace una obra para ponerlos a ellos en peligro y desacatar su decisión de sobre qué reflexiona o no el país. La forma que estos grupos usaron manifestó finalmente una mentalidad señorial y militarista, ambas antidemocráticas, que consiste en decir: yo tengo aquí la razón y nadie me venga a contradecir. Un comunicador indígena de Pisaq, Cusco, lo expresó de la manera más precisa: „Son los últimos aleteos de los últimos gamonales“. Al fin y al cabo lo que la película cuenta es la versión campesina indígena de su participación activa en una gesta que tras casi una década desembocó en la Reforma Agraria, y que esta no fue regalo bondadoso ni idea de ningún general ni de ningún caudillo. No es una versión de la historia que perpetúe la idea de superioridad de unos individuos ni de unos grupos sobre otros.
  2. ¿En el documental Hugo Blanco, Río Profundo cuáles fueron las reflexiones y objetivos que acompañaron el proceso de realización fílmica?
    Fueron numerosos, además fueron variando, reduciéndose, al ir viendo que mientras más intensidad se necesita para expresar ciertos elementos, también se necesita reducir la cantidad de elementos o información que se quiere transmitir. En todo caso un objetivo principal, que se mantuvo a través de los años, de inicio a fin, fue que la figura del líder sea utilizada para transparentar la lucha de un pueblo, que debido a la mentalidad mesianista, individualista, caudillista, hispanista, etc. había quedado en el olvido. Al hacer esto el film solo repetía en la forma lo que habíamos observado que nuestro protagonista hacía en su vida propia. Él utilizaba su fama anterior, solo para dar pie a revisar los hechos históricos con una mirada más completa. Hay una foto emblemática con la que se hizo creer en Lima que Blanco era una suerte de Fidel en La Convención, Cusco. Yo sabía que tanto en el Perú como en Europa la mirada se concentraría primero en el líder, el “Che Guevara” o “Fidel” peruano. Pero mi objetivo era que al final, tras ver el film, la mirada cambiara de foco y se concentrara en quienes lo acompañaban, campesinas y campesinos en familia. Primero pensé que incluiría esas fotos mostrando las diversas percepciones posibles en el documental pero no, el proceso de pasar de una percepción a otra debía suceder en la mente del espectador tras ver el film completo.
  3. ¿Qué retos asume el cine nacional ante el bicentenario?
    El mismo que otros sectores del país. La carencia de nuestro reconocimiento real como un país indígena con los grandes valores que ello implica. Nuestra responsabilidad es reforestar nuestros bosques culturales dejando que los brotes de expresiones culturales y todo tipo de creación arraigada en nuestras culturas indígenas, crezcan y florezcan en libertad, sean solas o alimentadas por todo lo que también nos aporta nuestra cultura hispana, afro, mestiza y todas las otras culturas del mundo con las que tenemos contacto.
  4. ¿Es el cine un espacio estructurado sobre estereotipos y asimetrías que condiciona la participación de la mujer?
    Cuando yo quería llevar cursos de cámara, recuerdo que mis consejeros varones siempre me mencionaban que la cámara no es tanto para una mujer porque pesa y hay que estar mucho tiempo cargándola y no sé qué, no imagino qué hubieran pensado si decía que quería ser directora. Cuando mi hija nació, la cargué desde sus 3,5 kilos con que nació, muchas veces la cargaba con un solo brazo y subiendo gradas, incluso hasta que pesaba 18 y había trayectos donde se quedaba dormida. Todas las mamás lo hacemos. Por qué entonces se nos repiten prejuicios como si fueran conocimiento? Peor aún, por qué creemos lo que nos advierten? A veces somos muy obedientes, ¿no?
    Hace poquito oí que en una universidad limeña los profesores o profesoras les ofrecen a las mujeres solo las áreas de producción y edición, no puedo creerlo. Todas estas son asimetrías que parten de percepciones limitadas. Cuando una mujer es directora, dirige para que una visión que ella tiene en el intelecto encuentre su forma sensible con materiales del registro de la realidad (sea ésta escenificada o solo captada espontáneamente). Muchas veces a los demás – y aquí incluyo a hombres y mujeres – les cuesta más, por alguna razón, atenerse a la visión de una mujer, la cuestionan más, quizá. El trabajo en equipo es aportar a una visión, darle energía, hacerla crecer. Se puede cuestionar de manera positiva, para hacer crecer una visión, o para bajarse a la persona que la ha concebido, y creo que cuando una es mujer, la confianza en ella es a veces menor y la confianza de demostrarle falta de confianza, mayor. Allí falta el trabajo de vencer estereotipos, sí.
  5. ¿Su proximidad a la literatura ejerció un rol central en la organización y composición de los elementos fílmicos reunidos en su trabajo?
    Yo hice mi tesis de licenciatura sobre la adaptación cinematográfica de la novela Yawar Fiesta, pues un cineasta cusqueño, Luis Yábar, decidió llevar esa obra al cine. Arguedas siempre fue para mí el autor que expresaba y percibía lo mismo que yo percibía desde niña también en nuestro país. Mi proximidad a Arguedas, más que a la literatura en general, seguro ejerció ese rol central que Ud. menciona.

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