Tomado de: Francisco Durand (sociólogo)

Dueños del pais XI: CONFIEP y los golpes. Por Francisco Durand (sociólogo)

Acaba de pronunciarse hoy domingo 15 de noviembre el directorio de la CONFIEP, modificando su posición frente al gobierno de Merino, pasando ahora a afirmar que: “reiteradamente nos hemos pronunciado y advertido, públicamente, que un cambio drástico en la conducción de la Nación no era lo más conveniente”.

Hace menos de una semana afirmaron que el nuevo gobierno debía estabilizar la situación política y “trabajar por el progreso y el desarrollo del Perú”. La Cámara de Comercio de Lima, la Asociacion de Exportadores y la Sociedad Nacional de Industrias también apoyaron. De modo que los gremios de grandes y medianos empresarios formales, que representan a una minoría empresarial privilegiada, le dieron luz verde a Merino. Y en CONFIEP quisieron aprovechar el cambio con el nombramiento de Patricia Teullet, Gerente General de la CONFIEP, en el gabinete. La única organización empresarial que se pronunció clara y abiertamente en contra fue IPAE Asociación Empresarial que organiza los CADE.

Desde ayer variaron de posición por la contundencia de las manifestaciones y la indignación por los muertos. Varios altos gerentes de grupos de poder (BCP, Ferreyros, Alicorp, Intercorp) se comenzaron a correr hacia el centro luego de permanecer callados frente al último golpe parlamentario.

No hay que olvidar tampoco la carta pública de los tecnócratas neoliberales liderados por Roberto Abusada y sus amigos y colegas, que apoyaron el golpe al no condenarlo y querer orientarlo. Abusada (IPE) ha sido asesor de José Graña Miró Quesada, también director y accionista. Asimismo, está ligado al grupo El Comercio, donde es asesor económico y principal columnista. Graña Miró Quesada es uno de los empresarios más corruptos del pais. El conglomerado El Comercio ha sido uno de los principales agitadores para crear un clima golpista con sus “revelaciones” convenientemente exageradas en sus programas dominicales. Ahora El Comercio se ha puesto, como la CONFIEP, de medio lado.

De modo que podemos identificar a los tres pivotes de la elite económica que gobierna el país desde las sombras desde 1990, y que a veces, como ahora, se le sale fuera de control la situación política (sobretodo con el nuevo Congreso). Todos los presidentes han sido influenciados, controlados, financiados, es decir capturados (Fujimori, Toledo, García, Humala, PPK, Vizcarra y Merino) recurriendo a diversos mecanismos de influencia, asegurándose que el MEF y el BCRP sean dirigidos por tecnocracias tipo Abusada y su círculo, que rotan en este cargo como ministros, asesores, viceministros; rebajando los estándares de regulación ambiental, impidiendo la formación de sindicatos, generando amnistías tributarias, buscando siempre rentas, con el objeto de “estimular el crecimiento” por encima de todo.

Estos tres pivotes son: Uno, los grandes empresarios que agrupa la CONFIEP, el gremio de gremios liderado por los intereses extractivistas y financieros. Dos, la tecnocracia neoliberal que rota entre grandes empresas, organismos internacionales y altos puestos de gobierno. Veáse la trayectoria de Fernando Zavala, el caso más representativo de “puerta giratoria”: fue del grupo Apoyo al MEF, del MEF a Backus, de Backus de vuelta al MEF, y ahora en Intercorp. Tres, los grandes medios de comunicación de masas (El Comercio, Cadena Correo, RPP, Wilax, este último muy comprometido con el golpe) que inciden en la opinión pública para evitar el debate sobre un cambio económico de la Constitución, al mismo tiempo que, en caso de los conflictos, acentúan las tomas de violencia de los manifestantes y justifican el llamado al orden y la violencia policial. Estado de derecho, dicen. Su Estado, su derecho.

Esta es el lado de la conjura de todos los intentos de vacancia de Vizcarra a quien, por razones que habrá que explicar (su apoyo a las investigaciones del caso Lava Jato, que tanto atormenta a los constructores privados, las investigaciones de lavado de dinero de los Romero y otros grupos, la intervención de la Fiscalia en la CONFIEP al descubrirse aportes a KeIko no declarados, su renuencia a “destrabar Tía María y Conga como demandaban los mineros), no les parecía un personaje tan útil. De allí que desde setiembre del 2019 apoyaron abiertamente el golpe parlamentario de Mercedes Araoz y, luego, más de costado, en los últimos dos intentos han variado a “apoyo pero no me comprometo”.

No me sorprende, y de una vez entendamos que la CONFIEP es un gremio golpista. Vean la declaración de principios de la CONFIEP y tomen en cuenta que no mencionan la democracia, la transparencia. Lo fue en la crisis de junio de 1992, con comunicado público de apoyo con ciertos remilgos, pero apoyo a fin de cuentas que le dio grandes réditos; “demanda establecer el orden… confía en las reformas constitucionales”.

De modo que ahora la consigna es “de nuevo y acomodarse”. Su principal temor es un crecimiento electoral de la izquierda y una constituyente de centro-izquierda que revise la constitución de 1993, en particular que se elimine el principio de “subsidiaridad del Estado”. Ese capitulo, según me relató un conocido constitucionalista, fue escrito por la CONFIEP, por encargo de Jaime Yoshiyama, en momentos que la CONFIEP contaba con fondos de cooperación técnica internacional. Es su constitucion. Se vienen entones grandes batallas donde destaca la posible y necesaria reversión de las pensiones privadas con fines de lucro, las normas regulatorias laborales y ambientales de los sectores extractivos.

Esta es la realidad de la política peruana y nos lleva a un último punto. El rol de los “analistas políticos” y periodistas enterados que predomina en los medios. Aqui estamos frente a otro problema. No se puede informar a la opinión pública omitiendo el rol del actor más poderoso de la sociedad peruana. Es un tema taboo. Estas omisiones son por convicción (“son los creadores de riqueza, el modelo es un éxito, debe continuar), o por interés, en tanto son contratados como consultores, asesores. Lo mismo sucede con numerosos periodistas, muchos de los cuales trabajan en, o para las empresas. Este lado de la mal llamada “opinión pública especializada”, que con frecuencia peca gravemente de conflicto de intereses al no informar al público sus conexiones, es algo que debemos corregir.

Estamos frente a una crisis política mayor. Cuatro presidentes en poco más de cuatro años y en crisis sanitaria, social, económica y política. A punto de ir a elecciones. En las próximos meses veremos en qué dirección nos movemos. Dudo mucho que sigamos en la derecha. No hay espacio para una alternativa tipo Bolsonaro y lo mas probable es que predomine el centro y la izquierda.

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