Fuente: Noticias SER.pe

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

El presidente Francisco Sagasti no tenía mayor referencia al agro en su discurso escrito de juramentación del 16 de noviembre.  Casi al final, sin embargo, y parece que ante algún pedido de congresistas en la sala, señaló que quería agregar un par de temas al discurso, y uno de ellos “tenía que ver con la agricultura”, para anunciar el lanzamiento del programa “Hambre Cero” que se había trabajado en el Acuerdo Nacional.

El tema ocupó algunos titulares, y durante la última semana aparecieron más dudas que certezas sobre el ofrecimiento del presidente.  En realidad, a la fecha nadie tiene una idea muy clara sobre este anuncio, quién está a cargo, y cómo se llevará a la práctica.  Al margen de esto, pone en la agenda un asunto de la mayor importancia (y totalmente descuidado por el saliente gobierno de Vizcarra): en el Perú tenemos no sólo una durísima crisis sanitaria y económica, sino también una grave crisis alimentaria.

El flamante ministro de agricultura, Federico Tenorio, juraría el 17 de noviembre “por la agricultura familiar” y nombraría una semana después a María Isabel Remy como su viceministra de políticas agrarias.  Marisa Remy es una investigadora de gran trayectoria y profundo conocimiento de la realidad agraria y rural en el Perú, y su nombramiento ha sido bien recibido por los agricultores y agricultoras del país.  Precisamente el día de ayer, CONVEAGRO tuvo su primera reunión con la nueva administración, el mismo día que se promulgaba la ley de creación del nuevo ministerio de agricultura, denominado ahora Ministerio de Desarrollo Agrario y de Riego (MIDAR).

En este contexto, cabe discutir la agenda agraria que recibe el nuevo gobierno y los retos por delante que son bastante complicados.  Un primer tema urgente es qué hacer con el FAE-AGRO.  Como se sabe, este programa se lanzó en julio para darle a la agricultura familiar acceso a 2,000 millones de soles para financiar la campaña agrícola.  El programa ha sido un enorme fracaso, con sólo 3% de fondos subastados por COFIDE con la campaña grande ya a punto de terminar.  Cabe recordar que de acuerdo a la norma del MEF, los fondos de FAE-AGRO se pierden en diciembre si no se ejecutan, y a este ritmo queda claro que no se va a ejecutar casi nada. 

Así, un primer desafío para la gestión del ministro Tenorio es hacer una propuesta concreta para canalizar estos recursos a los agricultores.  Las opciones que se han venido discutiendo son una asignación crediticia directa a través de AGROBANCO (en convenio con el Banco de la Nación) para hacer llegar estos recursos a unos 300,000 pequeños agricultores a una tasa de interés de la primera subasta (6.5%).  La otra alternativa es convertir el fondo en un bono productivo agropecuario de 2,000 soles a ser asignado como transferencia monetaria directa a 1 millón de pequeños productores a nivel nacional.  Perder esos 2,000 millones de soles para el agro sería una cachetada para nuestros productores que nos alimentado durante toda esta pandemia recibiendo muchas veces precios de hambre por sus productos. 

El segundo desafío importante para el nuevo MIDAR es tomar el liderazgo y darle viabilidad al programa “Hambre Cero” anunciado por el presidente Sagasti.  En este tema creo que sería un error crear una instancia multisectorial donde nadie sabe quién lidera ni hay responsabilidad directa para tomar decisiones.  Lo que el gobierno podría hacer es designar una única autoridad a cargo del programa, y esta autoridad debe tener capacidad de tomar decisiones ejecutivas y asignar recursos para implementar un sistema de emergencia de compra de alimentos a la agricultura familiar para ser distribuida en comedores populares y ollas comunes a nivel nacional, con coordinación con autoridades regionales y locales. 

La autoridad de “Hambre Cero” debe operar las compras de alimentos a la agricultura familiar a través de los mercados mayoristas del país, que es donde circulan la mayor cantidad de alimentos frescos que requieren llegar a los que están pasando hambre en las ciudades.  El gobierno debe utilizar la infraestructura y canales de comercialización de los mercados mayoristas para activar un programa de compras que aminore la galopante crisis alimentaria. Los productores deben recibir mejores precios en estas compras, y así podrán enfrentar mejor la severa crisis que ellos también enfrentan.

El tercer desafío del gobierno en materia agraria tiene que ver con el nuevo ministerio.  Hace tiempo se sabe que el ministerio de agricultura se ha desvinculado (si alguna vez lo estuvo) de la agricultura familiar, y que sus políticas básicamente se enfocan en favorecer la agroexportación costeña.  Luego del paro agrario de mayo del 2019 y las mesas de negociación con el gobierno de Vizcarra, los productores consiguieron que se apruebe una nueva visión y estructura para el ministerio, donde la atención a la agricultura familiar ocupe el lugar central en las políticas públicas.

La nueva estructura del MIDAR en gran parte reconoce la importancia de este tema al crear un viceministerio orientado al desarrollo de la agricultura familiar.  No obstante, está en manos de la nueva administración el desarrollo del Reglamento de Organización y Funciones (ROF), donde se crean las principales direcciones de línea.  En este caso es fundamental que se atienden tres sectores cruciales para el agro peruano: la mujer agricultora, las comunidades campesinas, y las cooperativas agropecuarias.  Estos tres actores sociales fundamentales del agro deben estar representados con claridad en la nueva estructura del MIDAR.  Igualmente, el mandato de fortalecer a las Direcciones Regionales Agrarias debe atenderse con la mayor voluntad, e iniciar la real descentralización del programa AGRORURAL, que sigue cumpliendo funciones de extensión y capacitación agraria que son competencia exclusiva de las regiones. 

No es poca cosa lo que debe enfrentar la nueva administración del gobierno en plena pandemia.  En materia agraria esperamos que el nuevo gobierno marque una diferencia de fondo con la total falta de empatía y abandono del agro que caracterizó al gobierno de Vizcarra y su ministro Montenegro.  El agro peruano merece un cambio de rumbo ya, con una visión de desarrollo y atención a las necesidades de nuestros más de dos millones de agricultores familiares.  Por el bien del país esperamos y deseamos que la gestión del ministro Tenorio y del presidente Sagasti tenga éxito en atender la urgente agenda agraria. 

Acceda a la fuente original aquí