Tomado de: Víctor Carranza

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Víctor Carranza (CONCYTEC)

Elecciones e impredecibles paradojas de la izquierda. Por Víctor Carranza

Anton Chejov cuenta que un campesino narraba emocionado sobre los conejos y zorrinos que había visto en el zoológico, pero cuando le preguntaron que le había parecido el elefante, respondió aturdido que no se había percatado del elefante.Intentando, maniqueamente, imitar al campesino ruso, ayer domingo 31 de enero, los canales de televisión mostraron detalladamente las detenciones que la policía hizo a todo aquél que se divertía en clubes desobedeciendo la emergencia sanitaria. Pero ninguno de los canales informó sobre un hecho impactante ocurrido en la política nacional: Verónica Mendoza se posicionaba en el segundo lugar de intención de voto, de acuerdo a la última encuesta del IEP.

Este dato es impactante, sobre todo, por cuanto Verónica Mendoza representa a la población mayoritaria que dice estar harta de tener hambre, de ser pobres. A la gente que descalifica al Estado por corrupto e incompetente para promover calidad de vida en su salud, empleo, vivienda, educación y soberanía. A aquel 31% del total de encuestados que indican ser de izquierda.

Los resultados de la encuesta son un campanazo de alerta para los sectores dominantes que advierten asustados que muchos de los humillados y ofendidos del sistema ya no están dispuestos a votar por ellos. Muestran las limitaciones de la mejor innovación del capitalismo: producir pobres que votan por la derecha. En medio del horror de la pandemia, mucha gente está buscando alternativas a un modelo económico que los deshumaniza.

Pero las cifras de esta encuesta plantean, también, un reto extraordinario para los grupos de izquierda: Ya no se trata solo de jugar un papel decoroso en estas elecciones. ¿Estamos, entonces, frente a una situación que podría convertirse en el inicio de un proyecto liberador de la sociedad peruana? Hay algunos indicadores que permiten considerar posible este proyecto. Pero lo cierto es que faltan estrategias y muchos más líderes que acompañen a Verónica Mendoza en una cruzada que permitiría no solo reorganizar la izquierda, sino de recrearla en un bloque nacional popular que vincule a la gente de la izquierda y del centro progresista, sobre la base de un programa cuyos alcances y contenidos sean alternativas de gobierno y de poder frente a la sobreexplotación y al despotismo que anulan nuestra soberanía y desarrollo.

¿Estará la gente de izquierda, representada en “Juntos por el Perú”, “Frente Amplio” y “Perú Libre” a la altura de este reto? En este sentido, Anaís Nim nos recordaba que lo que nosotros llamamos nuestro destino es nuestro carácter, y ese carácter puede ser cambiado. Ello significa que también somos capaces de cambiar ese destino.