Fuente: Ojo Público

La dramática deserción universitaria de los jóvenes indígenas de Beca 18. Por: Gustavo Callapiña, Gianfranco Huamán, Alicia Tovar y Wilder Acosta

31 Agosto, 2021

La falta de un adecuado enfoque intercultural, entre otras causas, originó que entre 2014 y el año pasado 1.217 jóvenes indígenas no terminaran su carrera de estudios superiores. Es decir, el 43% de los 2.824 que recibieron una beca de la modalidad Comunidades Nativas Amazónicas (CNA) de Beca 18. La Universidad San Ignacio de Loyola (USIL) encabeza la lista de centros de estudios superiores con más deserciones indígenas, según el análisis realizado por OjoPúblico.

Red Investigativa Regional@ojo_publico denuncias@ojo-publico.com

Alos 19 años, el joven indígena Roel Isuiza Chujandama salió por primera vez de su comunidad kichwa, Mushuck Llacta de Chipaota, ubicada en el distrito de Chazuta, en la provincia y región de San Martín, en la selva peruana. Era 2014 y ese año se había inaugurado una nueva modalidad en el Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec): la de Comunidades Nativas Amazónicas (CNA). Isuiza había conseguido una de esas subvenciones y soñaba con graduarse como ingeniero ambiental en Lima. Una vez que terminara la carrera, pensaba retornar a su pueblo para ayudar a las 325 familias que viven allí. 

Sin embargo, han transcurrido siete años desde que Isuiza soñó por primera vez con ser profesional. Ahora tiene 26 años, dos hijos de 5 y 3 años y no ha concluido la carrera que comenzó en 2014 en la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL). ¿La razón? Haber desaprobado el curso de Inglés a inicios de 2018, que era requisito para llevar otras materias de la carrera. Esa dificultad le impidió terminar la carrera en seis años, como establece la beca, es decir en 2019. A finales de ese año aún tenía pendiente dos ciclos. 

Con la llegada de la pandemia, en 2020, Isuiza decidió volver a su natal San Martín, con la idea de reunir dinero para concluir sus estudios. “Me faltan dos ciclos. Son cinco cursos por cada ciclo, es decir, me faltan 10 cursos. El costo mensual es de S/ 1.800 aproximadamente, pero a nosotros nos iban a hacer un descuento del 30%. Aunque siguen siendo montos altos. Además, debemos pagar alimentación, pasajes y estadía en Lima”, explica Isuiza, quien en la actualidad trabaja elaborando mapas para la solución de conflictos entre comunidades de su región.   

EL ESTADO INVIRTIÓ ENTRE S/ 7,8 Y S/ 10 MILLONES EN EL MATRÍCULAS Y PENSIONES DE 1.217 ESTUDIANTES QUE NO TERMINARON SU CARRERA”. 

Isuiza es uno de los 1.217 jóvenes provenientes de comunidades amazónicas que, entre 2014 y 2020, accedieron a una beca de Pronabec en la modalidad CNA, pero que no concluyeron sus estudios por diferentes motivos. Al respecto, OjoPúblico elaboró una base de datos con las resoluciones emitidas por el Ministerio de Educación, que detallan los costos por matrícula y pensión que asume el Estado con las universidades e institutos con las cuales firma un convenio en el marco del programa Beca 18. 

El análisis realizado nos permite concluir que el Estado invirtió entre S/ 7,8 y S/ 10 millones en el pago de matrículas y pensiones de los 1.217 estudiantes que, finalmente, no alcanzaron el objetivo principal del programa: lograr un título profesional que los ayude en su desarrollo personal y de sus comunidades. Las razones son varias: desde la falta de un enfoque intercultural hasta la necesidad de aprobar sus idiomas indígenas como una segunda lengua. 

Desde que se inició la modalidad CNA, en 2014, Pronabec ha otorgado 2.824 becas hasta el 2020, pero solo 518 estudiantes terminaron la carrera y otros 1.089 figuraban como estudiantes activos hasta el año pasado. El 81 % de las subvenciones, es decir 2.289 becas, las concentraron 10 universidades e institutos, que a su vez reportan las mayores tasas de deserción de alumnos indígenas. De los 1.217 jóvenes que no terminaron la carrera, 1.088 de ellos, es decir el 89 %, estudiaron en alguno de esos centros de educación superior que congregaron la mayor cantidad de becas CNA. 

La lista de universidades con mayor cantidad de estudiantes indígenas que desertaron la encabeza la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), con 295 alumnos, seguida de la Universidad Politécnica Amazónica (180), el Servicio Nacional de Adiestramiento en Trabajo Industrial – SENATI (170), la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (111), el Instituto de Educación Superior Privado de Emprendedores (105), Cibertec (85), el instituto Trentino Juan Pablo II de Manchay (45), la Universidad Peruana Cayetano Heredia (38), la Universidad Científica del Perú (30) y la Universidad Científica del Sur (29). 

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Escalas y universidad más costosas

De las 10 universidades que concentran el mayor porcentaje de deserción, la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL) lidera la lista, con 295 alumnos en el período comprendido entre 2014 y 2020. Por este número de estudiantes, que no culminaron su carrera profesional, el Estado peruano canceló en total S/3’227.688 por concepto de matrícula y pensión. 

La matriz de USIL es la Corporación San Ignacio de Loyola S.A., una razón social creada en 2009 por Raúl Diez Canseco y el exnotario Carlos Augusto Sotomayor Bernós. Según Registros Públicos, a la fecha, esta corporación cuenta con un capital social de S/ 213 millones.  

El análisis de OjoPúblico señala que el Estado peruano pagó casi el doble de un sueldo mínimo en esta universidad: S/1.421 mensuales en 2015; S/1.828 en 2018 y S/1.610 el año pasado. Dante Sejekam es uno de los alumnos que estudió en USIL y que no pudo finalizar el programa de Gestión Ambiental Empresarial en el tiempo estipulado por Pronabec. Con la pandemia, regresó a su natal Amazonas. Ahora se emplea como traductor de documentales y cosecha maíz. 

Beca 18
CASO. El joven Roel Isuiza no pudo terminar la carrera universitaria que comenzó en 2014 en USIL porque desaprobó el inglés. 
Foto: Archivo personal

Además de USIL, OjoPúblico determinó que otras tres instituciones que registraron altas tasas de deserción de becarios indígenas, entre 2014 y 2020, también recibieron mayor financiamiento del Estado en el mismo período. Es el caso del Instituto de Educación Superior Privado Cibertec, donde 85 alumnos no concluyeron la carrera, pero el Estado pagó  S/1’193.670. Una segunda es la Universidad Politécnica Amazónica que recibió S/720.000 por 180 de sus becarios CNA que finalmente no lograron egresar. Y una tercera es el Instituto de Educación Superior Privado de Emprendedores, donde el Estado pagó S/571.200 por 105 alumnos que no concluyeron sus estudios.

El cálculo de la inversión del Gobierno peruano en las becas indígenas se realizó bajo la premisa de que los estudiantes cursaron, al menos, un año de estudios. ¿La razón? Pronabec no nos facilitó la información de cuántos años estudiaron los jóvenes que no culminaron su carrera profesional. En otras palabras: el dinero invertido por el Estado en alumnos que desertaron puede ser mayor, pues la operación solo se hizo tomando como referencia un año de estudios.

OjoPúblico también comprobó que la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y la Universidad de Piura (UDEP) le cobraron en 2020 al Estado peruano una pensión mensual intermedia por cada beca indígena: S/ 2.515 y S/2.453 respectivamente. En la Católica la escala más baja mensual es de S/1.057, mientras que en UDEP es de S/ 960. 

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Pronabec respondió, mediante un cuestionario, que las instituciones de educación superior interesadas en participar en las convocatorias de Beca 18 suscriben un convenio con el que se comprometen a “garantizar que los costos por sus servicios educativos no excedan la escala mínima o la tarifa regular mínima que se cobra a estudiantes no becarios”. 

También señaló que los costos académicos no son un criterio para elegir a las universidades o institutos con las que se suscriben acuerdos. Tampoco establecen cuotas por carrera o por universidad pues “el estudiante es libre de elegir la institución y carrera que sean de su interés y con la que sienta vocación”. 

Beca 18


Los orígenes de la deserción

Pronabec fue creado en el 2012 por el gobierno peruano y, en la actualidad, cuenta con 8 modalidades. Una de ellas es la Beca 18 CNA. Esta modalidad fue creada recién en el 2014 y es una de las que tiene mayor cantidad de beneficiarios. Hasta el 2020 otorgó 2.824 becas a estudiantes de regiones amazónicas de hasta 22 años, que tuvieron buen rendimiento académico, con bajos recursos económicos y que acreditaron pertenecer a una comunidad amazónica o a una federación indígena. 

Entre las causas de la deserción de estudiantes indígenas hay una que para los especialistas es fundamental: la falta de un enfoque intercultural en los programas de estudios. Mónica Sicchar Vela, docente especializada en interculturalidad y extrabajadora de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), contó a OjoPúblico que en 2014 Pronabec firmó un convenio con la organización indígena para realizar un acompañamiento a los estudiantes indígenas becados. 

Sin embargo, Pronabec decidió que ese rol lo asumieran las propias universidades, a través del área de Tutoría. “La organización índigena [Aidesep] no pudo participar en el proceso académico y de formación. Para mí esa es una de las causas de la alta deserción”, explicó. El objetivo del acompañamiento propuesto por Aidesep era que los alumnos se adaptaran a la carga académica en las universidades, pues la organización indígena era consciente del retraso del sistema básico de educación en las regiones amazónicas. 

AIDESEP PROPUSO EN EL 2019 QUE PRONABEC SUBVENCIONE LA TOTALIDAD O PARTE DE LOS PAGOS QUE DEBÍAN REALIZAR LOS ALUMNOS”. 

Esta falencia fue advertida, además, en un informe publicado por la Defensoría del Pueblo en 2016. “Otro problema es que varios estudiantes han presentado dificultades para la adaptación a la exigencia académica y cultural en las ciudades. Dado que los becarios [de Beca 18] son la razón de ser del programa, es fundamental que se implemente un adecuado plan de acompañamiento y tutoría”, se lee en parte del documento. 

Las universidades con becarios amazónicos conocían esa falencia. No obstante, de acuerdo con la Defensoría del Pueblo, no consideraron fundamental las actividades académicas y socioemocionales con un enfoque intercultural que les permitiera mejorar el desempeño académico de los jóvenes y su adaptación a un nuevo entorno. 

Charles Casique Díaz, natural de Ucayali, también fue parte de la primera promoción que ingresó a estudiar a USIL. Sus estudios, de acuerdo a la ficha de aceptación que firmó, debió culminarlos en el 2020, pero no lo hizo. Al final, gracias al apoyo de sus padres, ha concluido en julio de este año su carrera universitaria. 

“Yo llevaba a la paporreta los cursos. No seguía un orden y luego del primer ciclo lo que más me complicaba era el inglés. Fue el único curso que jale y me retrasó en otros cursos”, dijo. Para culminar su carrera, Charles tuvo que pagar aproximadamente S/ 6.000 por el ciclo académico que le faltaba. 

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Ante ese problema, Aidesep propuso en el 2019 que Pronabec subvencione la totalidad o parte de los pagos que debían realizar los alumnos que perdieron los beneficios de la beca al no culminar sus estudios en seis años. Pero la entidad lo rechazó, porque el convenio que firman los becarios precisa que Beca 18 no asume responsabilidad alguna sobre los cursos que desaprueben los alumnos. 

Con esta decisión el futuro de los 1.217 jóvenes que perdieron la subvención económica y el pago de sus estudios se complica aún más. Wilfredo Quispe Huayhua, especialista de la Dirección Intercultural Bilingüe del Ministerio de Educación, dijo a OjoPúblico que si Pronabec sigue con la modalidad de educar a jóvenes sin un enfoque intercultural en universidades convencionales, las deserciones continuarán. 

“Una universidad convencional no es nada intercultural. Las instituciones tienen que interculturalizarse, tanto institutos y universidades. En el Perú solo hay cuatro universidades interculturales, pero solo dos recibieron alumnos indígenas becados. La mayoría de subvenciones las recibieron las universidades privadas”, precisó.

OTRO ASPECTO A MEJORAR, SEGÚN PAULO VILCA, EXVICEMINISTRO DE INTERCULTURALIDAD, ES LA EXIGENCIA DEL INGLÉS”. 

Las dos únicas universidades interculturales que recibieron alumnos indígenas becados fueron: la Universidad Nacional Intercultural de la Selva Central Juan Santos Atahualpa, de Junín (5) y la Universidad Nacional Intercultural Fabiola Salazar Leguía de Bagua de Amazonas (1). Las dos restantes (Universidad Nacional Intercultural de Quillabamba, Cusco; y la Universidad Nacional Intercultural de la Amazonía de Ucayali) no resultaron beneficiadas.    

Para Sicchar Vela, las universidades estatales y privadas deberían iniciar un proceso de interculturalización de las carreras profesionales. “No puedes seguir enseñando solo para los castellanohablantes y jóvenes que viven en zonas urbanas. Estos jóvenes [indígenas] tienen derecho a que su cultura, sus valores estén presentes en su proceso de educación”, dijo. 

Otro de los aspectos a mejorar para Paulo Vilca Arpasi, exviceministro de Interculturalidad, es el relacionado con la exigencia del idioma inglés. “Como alternativa se podría dar un tiempo y financiamiento exclusivo para el aprendizaje del inglés. Si los chicos [indígenas] no pueden llevar este curso a la par de las demás materias y se les hace difícil, se debe habilitar un semestre más o el tiempo necesario para que se dediquen solamente al aprendizaje de ese idioma, con la subvención del Estado”, recomendó. 

Sobre la posibilidad de incluir la lengua materna amazónica de los becarios como segundo idioma, Pronabec mencionó que cada universidad establece los requisitos para la obtención de un grado o título profesional, en base a la Ley 30220. En tal sentido, solo estas instituciones pueden determinar cómo el alumno acredita el conocimiento de un idioma extranjero. “Pronabec ha realizado las coordinaciones correspondientes con las autoridades respectivas, entre ellas, el Ministerio de Cultura, a fin de que se adopten mecanismos para las certificaciones del idioma de lengua nativa”, agregaron en las respuestas enviadas a OjoPúblico. 

En un anterior reportaje publicado, este medio advirtió la necesidad de otorgar facilidades a los estudiantes indígenas que desaprobaran algún curso. En ese sentido, Pronabec dijo a OjoPúblico que en enero de este año aprobaron un nuevo reglamento que les permite financiar, excepcionalmente, los cursos reprobados en el período que dure la beca, siempre que el estudiante no haya desaprobado más de dos veces la misma asignatura. 

La entidad estatal también precisó que ha excluido de su reglamento la desaprobación del semestre, ciclo o período de estudios como causal de pérdida de la beca. Dicha decisión fue adoptada porque advirtieron que generaba un mayor índice de deserción. Incluso dijeron que el reglamento permite ahora suspender los procedimientos de pérdida de beca ya iniciados por esta causal. Es decir, los estudiantes que reprobaron cursos podrán retomar sus estudios. 

Con el nuevo reglamento y un modelo de acompañamiento a los becarios indígenas, Pronabec redujo los índices de deserción. El año pasado, solo 42 becarios de la modalidad CNA no concluyeron sus estudios, es decir, la cifra de deserción disminuyó 42.5% respecto al 2019. 

En el 2016, durante el gobierno del presidente Ollanta Humala, se aprobó el “Plan Nacional de Educación Intercultural Bilingüe al 2021”. Uno de los objetivos de esta estrategia era brindar un servicio que garantice el acceso a una educación intercultural bilingüe en todas las etapas, formas y modalidades del sistema educativo, con una perspectiva de diversidad étnica, cultural y lingüística. Sin embargo, historias como las de Dante Sejekam o Roel Isuiza demuestran que se ha avanzado poco en esa búsqueda de inclusión y cierre de brechas. 

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