Tomado de: SER.PE

José de Echave: «Bellido sobreestimó sus posibilidades de solucionar el conflicto del corredor minero». Entrevista por Omar Rosel (Ayacucho)

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Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

El corredor minero del Sur viene siendo escenario de un permanente conflicto en las provincias cusqueñas de Chumbivilcas y Espinar, y también en la provincia de Cotabambas en Apurímac. entre las comunidades campesinas y la empresa MMG que opera el proyecto minero Las Bambas. Los procesos de diálogo promovidos por los últimos gobiernos no han logrado tener resultados positivos. Sin embargo, la población de esta zona aún tiene expectativas sobre la posibilidad de que el gobierno de Pedro Castillo pueda provocar un cambio. Para conversar sobre este hecho, Noticias SER conversó con José De Echave, Investigador de Cooperaccion.

¿Cuál es la situación que se vive en el corredor minero tras los diferentes bloqueos que se registraron en esta vía?

Yo creo que hay varios elementos a tomar en cuenta. Uno de ellos es que en la zona se vive una situación de tensión permanente, que tiene su origen en varios aspectos. Primero, es que es una zona donde hubo varios procesos de diálogo a lo largo de los últimos años, pero no hubo mucha preocupación por implementar adecuadamente los acuerdos a los que se llegaron, sobre todo en la provincia de Cotabambas y también en la de Espinar. Esto deteriora la confianza, que es lo más importante que se debería construir entre las poblaciones, autoridades nacionales y las empresas mineras.

¿En qué medida la diversidad de agendas de las comunidades, distritos y provincias del corredor minero hacen más complejo este conflicto?

Me parece importante subrayar que estamos ante una agenda fragmentada con demandas que será bien difícil unificarlas y de llevarlas a procesos de diálogo, más aún, si el Estado no se prepara de forma adecuada para abordar el conflicto. Tienes la agenda de Cotabambas y dentro de la misma hay asuntos vinculados al sector rural pero también a espacios más urbanos. Y en el caso último de Chumbivilcas había la expectativa de convertirse en proveedores de servicios de la empresa minera, que fue uno de los elementos de negociación.

Si bien el elemento que une a las comunidades es la situación de la carretera ¿es posible la reclasificación de a vía que plantean las comunidades?

La demanda que existe en algunas comunidades de que esta vía ahora considerada nacional, se vuelva a convertir en vía comunal, lo cual veo que es complicado que pueda ocurrir, porque antes de que sea nacional, ya era una vía departamental y no era una vía comunal.

Siendo así ¿la salida al conflicto sería la construcción de un mineroducto o bastaría con asfaltar la vía?

Lo que creo es que la solución tiene que ser construida con la gente para ver cuál sería la alternativa más adecuada, porque de nada serviría que desde Lima, un funcionario ya sea del Ministerio de Energía y Minas o de otra dependencia, diga: “saben que se va a construir un tren o un mineroducto”. El asunto fundamental es que la salida al tema del transporte de mineral incorpore a las poblaciones, a las autoridades regionales, provinciales y distritales para ver cuál sería la vía más adecuada. El mineroducto se planteó en un contexto que ahora ya no existe, cuando la empresa dueña de las Bambas también era dueña de las operaciones de Tintaya Antapaccay en Espinar y como era la misma empresa, tenía sentido un mineroducto que conecte a las dos operaciones. Como eso cambió, el trazo de un mineroducto tendría que ser distinto y mucho más extenso. Creo que se debe pensar nuevamente, cual es la mejor alternativa, no en función exclusiva de la minería, sino de la producción y desarrollo local, desarrollo territorial y de los intereses comunales, por ello, encontrar ésta salida debe implicar involucrar a las comunidades y a sus autoridades.

¿Qué opina sobe la reacción del gobierno con respecto al conflicto del corredor minero?

En primer lugar hay mucha expectativa en la población en relación a este gobierno. No debemos olvidar que estamos hablando de tres provincias de Apurímac y Cusco que votaron masivamente por Pedro Castillo, quien tuvo un respaldo por encima del 90% del electorado. También me da la sensación que el ex presidente del Consejo de Ministros, Guido Bellido, que además es de Chumbivilcas, sobreestimó sus posibilidades de encontrar una solución al conflicto.

¿Considera que hay algo distinto en la forma de trabajar los procesos de gestión de los conflictos?

Yo tengo mucha expectativa en lo que pueda hacer la actual Presidenta del Consejo de Ministros, Mirtha Vásquez. En primer lugar, porque conoce y tiene una larga experiencia de actuación y acompañamiento a poblaciones afectadas por la actividad minera y, puede hacer un abordaje diferente a los anteriores gobiernos, que pueda finalmente lograr algunos acuerdos. El objetivo claro y preciso es que estos acuerdos que se han concretado sean implementados, pero eso no será de la noche a la mañana. A mí lo que me preocupa, es que siendo un proceso de diálogo en tres provincias diferentes, con agendas complejas y fragmentadas, requiere ser realistas, ya que el conflicto no se va a resolver de la noche a la mañana. Ojalá que exista la claridad y la tranquilidad para que todos los actores expresen su voluntad de resolver los conflictos en serio y a fondo, pero que al mismo tiempo reconozcan que ese objetivo no va a ser tan fácil de lograr y requerirá un tiempo de negociaciones e intercambios para lograr esos acuerdo. Y, lo digo, porque en la zona hay mucha desconfianza en relación a lo que pasó con los procesos de diálogo pasados.

¿Considera que existen las capacidades en el Estado para gestionar los conflictos sociales de forma distinta?

Creo que en los últimos 20 años, hemos visto al Estado peruano simplemente apagando incendios, reaccionando cuando el conflicto ya había escalado, y lo que necesitamos es una estrategia distinta, preventiva y que articule a las autoridades nacionales con los subnacionales. Se debe buscar que el Estado comience a ser percibido por las poblaciones como un Estado garante de derechos y no como uno que facilita las inversiones sin tomar en cuenta los aspectos sociales. Necesitamos un cambio de estrategia de manera sustantiva y preventiva sobre el conflicto social, pero que al mismo tiempo aborde esta situación de mucha tensión que se vive, por ejemplo, en la zona del sur del país, para eso se requiere capacidades. Ojalá que exista la voluntad política para este cambio de estrategia y para fortalecer la oficina que ve el tema de la conflictividad social.

¿Qué opinas con respecto al nuevo titular del Ministerio de Energía y Minas?

La verdad no tengo mucha referencia del nuevo ministro, no conozco su trayectoria. Creo que la minería es una actividad productiva muy importante y que tiene un impacto en varios indicadores económicos importantes. Además, hoy en día, los precios de los minerales están altos y, normalmente, cuando eso ocurre, hay una fuerte presión sobre los territorios para destrabar proyectos mineros. Y, creo que sí hay que ser cuidadosos porque nadie está diciendo que no haya más inversión minera, pero creo que los proyectos mineros tienen que tener lo que las propias empresas mineras mencionan: la licencia social para operar. Yo esperaría que desde el Ministerio de Energía y Minas no se insista en proyectos que van a provocar nuevamente conflictos como el proyecto Tía María, que tres gobiernos distintos han intentado sacar adelante a pesar de que tiene fuertes resistencias. Pero, hay una larga lista de otros proyectos que sin duda pueden concretarse como se está haciendo con el proyecto Quellaveco en Moquegua o el proyecto Mina Justa en Nazca y algunos otros proyectos más. Yo esperaría mucho tacto, mucho cuidado y tomar en cuenta que los proyectos que no tienen licencia social pueden crear un clima que podría ser complicado para el país.

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