Tomado de: La República

¿Inservibles artículos de investigación?, por Melina Galdos

“No hay artículos de investigación inservibles. Si pasan por controles de calidad estrictos, aportan al conocimiento…”.

Por: Melina Galdos, investigadora. Unidad de Investigación de Políticas de Ciencia, Universidad de Sussex.

La semana pasada, la Asamblea Universitaria, máximo órgano de gobierno de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, presentó un pronunciamiento que ha despertado el rechazo de investigadores en ejercicio dentro y fuera de esta universidad. En particular, la comunidad científica ha reaccionado a la acusación de que existe una desproporcional atención a las publicaciones en revistas académicas indexadas como indicador de calidad de la investigación y adjudicación de calificativos como “inservibles en su gran parte para el desarrollo del país”. Pero ¿por qué esta noticia debería ser de interés para un ciudadano, vinculado o no, con una comunidad universitaria?

Para responder esta pregunta empecemos por aclarar que una revista indexada es una publicación periódica de investigación que denota calidad y que ha sido listada en una base de datos o repositorio de acceso internacional. Pero ¿quién o qué determina que el contenido de estas revistas sea de calidad? La propia comunidad científica a través de un proceso de evaluación por pares. Esto quiere decir que hay un sistema de control de calidad dentro del mundo académico que impide que ciertos resultados sean falsamente atribuidos a procesos de investigación rigurosos; como, por ejemplo, que el agua arracimada es beneficiosa para la salud. No lo es y no hay prueba científica de ello.

En ese sentido, no hay artículos de investigación inservibles. Si pasan por controles de calidad estrictos, aportan al conocimiento generado por una o varias disciplinas y nos permiten saber algo nuevo. El problema está en la falta de institucionalización de mecanismos que permitan traducir ese conocimiento en aplicaciones concretas, comunicarlo a la ciudadanía y movilizarlo en ámbitos sociales. Ahí es donde deberían concentrarse las críticas y demandas, no en desmontar sistemas que aseguran que el conocimiento que puede aportar al desarrollo del país sea legítimo y confiable.

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